El futuro era esto: China crea un robot ‘Terminator’ que se disuelve, escapa de una jaula, y luego vuelve a ser sólido
La referencia al T-1000 de Terminator 2 resulta inevitable. Ese robot de metal líquido que perseguía a John Connor y se rehacía después de cada impacto de escopeta tenía su lógica en el ámbito de la ficción. Y ahora, tiene también su versión de laboratorio: investigadores en Hong Kong han publicado un estudio que describe un robot capaz de fundirse, desplazarse en ese estado y volver a su forma.
Esta experimentación, liderada por Chengfeng Pan, tuvo lugar en enero de 2023 y, para aclarar, no es solo una curiosidad visual. El equipo de esta universidad china apunta a aplicaciones médicas y de ingeniería que podrían cambiar la forma en que se interviene en espacios inaccesibles o se reparan sistemas delicados.
Terminator asiático: el robot chino que escapa de la jaula y vuelve a ser sólido
La demostración más espectacular del experimento, cuyos hallazgos fueron publicados en la revista Matter, reproduce, a escala mínima, la secuencia del T-1000: un robot con forma de figura Lego (unos cinco milímetros de ancho y un centímetro de alto) que queda encerrado en una jaula de barrotes.
Ante un campo magnético alterno, su cuerpo sólido se funde en líquido, fluye entre las rejas y, al otro lado, un molde lo espera para devolverle la forma original.
«La figura tiene un tamaño similar a una figurita comercial de LEGO. Se utiliza un campo magnético para fundirlo a líquido y sacarlo del recinto», explicó Carmel Majidi, ingeniero mecánico de la Universidad Carnegie Mellon, uno de los colaboradores del estudio.
El material no es ningún invento de película. Se trata del galio, un metal que se funde a apenas 29,8 grados centígrados. Los investigadores le incorporaron micropartículas magnéticas de neodimio-hierro-boro, lo que permitió controlar todo el proceso sin necesidad de calor directo.
Basta con aplicar el campo magnético para que el material se caliente desde dentro y cambie de estado.
¿Cómo funciona este robot de galio y partículas magnéticas?
El nombre técnico del compuesto es «máquina de transición de fase sólido-líquido magnetoactiva». En la práctica, funciona así: las partículas magnéticas incrustadas en el galio responden al campo alterno externo, generan calor por inducción y funden el metal. Al retirar el campo, el galio vuelve a solidificarse. El proceso es reversible y controlable de forma manual.
Mover el fluido resultante fue el desafío más complejo del experimento. Las leyes físicas a escala macroscópica son mucho más exigentes que en el mundo cuántico. La solución del equipo chino fue usar el imán para arrastrar al cuerpo líquido hasta el molde colocado fuera de la jaula, donde el robot recupera su compostura.
Más allá del escapismo, el robot tiene otras capacidades. En estado sólido puede trepar paredes, saltar grietas de más de 20 milímetros y desplazarse a 1,5 metros por segundo. Su tamaño diminuto y su agilidad lo convierten en un candidato para explorar entornos donde ningún sistema convencional llega.
Las aplicaciones que persiguen los investigadores con este Terminator chino
Obviamente que el equipo de Chengfeng Pan no construyó este robot para reproducir escenas de ciencia ficción. Las aplicaciones que describe en la publicación de Matter van desde la reparación de circuitos electrónicos en espacios de acceso imposible hasta la administración de medicamentos específicos dentro del cuerpo.
En su forma líquida, el robot podría envolver un objeto extraño (un cuerpo extraño en un organismo, por ejemplo) y transportarlo hasta otro punto antes de solidificarse de nuevo.
También se menciona su posible uso en derrumbes, reactores nucleares o maquinaria que no se puede desarmar: entornos donde mandar a un humano resulta inviable y donde un robot rígido convencional no cabría ni se movería.
Todas estas posibilidades son aún experimentales; los propios investigadores admiten que tardarán tiempo en convertirse en aplicaciones reales.
En septiembre de 2022, la Universidad de Taiwán había presentado otro robot con capacidad de cambiar de forma y fragmentarse en piezas líquidas.
El grupo chino da ahora un paso más, porque no solo fragmenta, sino que recupera su forma original con precisión, lo que abre una vía distinta para el control de sistemas blandos en robótica.