Egipto rompe todos los esquemas: crea un río artificial de 35 km a partir de aguas residuales con un ecosistema propio
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Egipto no deja de asombrar al mundo con sus proyectos de dimensiones faraónicas, aunque esta vez el enfoque abandona la piedra de las pirámides para centrarse en el crecimiento y la sostenibilidad. En pleno desierto, la construcción de la Nueva Capital Administrativa avanza con una pieza central de ingeniería que desafía el clima de la región. El Green River es un río artificial que no depende de la naturaleza, sino del ingenio humano para transformar un desierto en un pulmón verde.
Este proyecto, que nace bajo la estrategia Egipto Vision 2030, busca aliviar la asfixiante superpoblación de El Cairo, donde malviven más de 18 millones de personas. Según los datos del informe de la revista del sector de ingeniería de la Universidad Al-Azhar, la clave de esta infraestructura reside en la gestión circular del agua. El río artificial se nutre exclusivamente de aguas residuales tratadas, las cuales sirven para dar vida a un ecosistema diseñado minuciosamente para reducir las temperaturas extremas del desierto.
Green River: el río artificial de 35 km con un ecosistema propio
Una estructura de 35 km de longitud atravesará la Nueva Capital Administrativa de Egipto como una columna vertebral. Basados en información de World Architecture en la que se analizan informes de Cube Consultants y la oficina de Dar al Handasah, la primera fase de este río artificial ya abarca los primeros 10 kilómetros, conectando los principales anillos viales de la capital.
La idea es que el río artificial funcione como un sistema de purificación y un regulador térmico para la futura población. Por ello, Egipto ha diseñado este espacio para que las aguas residuales, tras pasar por plantas de tratamiento de última generación, irriguen una vegetación que imita la flora natural del país.
El Green River aspira a recibir a más de dos millones de visitantes cada año, por lo que ofrecerá un entorno verde, cubierto por lagos y parques que duplicará en tamaño al Central Park de Nueva York. La fase inicial de 10 kilómetros del Green River requiere unos 9.000 millones de libras egipcias, cifra que ronda los 155 millones de euros. Este desembolso forma parte del presupuesto global de la nueva capital, estimado en aproximadamente 53.500 millones de euros.
Un ecosistema verde en la nueva capital de Egipto
La importancia de este pulmón está en su capacidad para mitigar el efecto de isla de calor. Al utilizar el ecosistema creado por el río artificial, la ciudad logra filtrar las partículas de polvo y reducir la huella de carbono de forma drástica.
Según detalla la fuente de la Universidad de Al-Azhar, los beneficios se dividen en tres ejes fundamentales:
- La presencia de agua y sombra reduce la temperatura ambiental hasta en 4,7 °C respecto a las zonas urbanas.
- Al aprovechar las aguas residuales tratadas, se evita el uso de recursos hídricos potables para el mantenimiento del paisaje.
- El cauce integra una red de caminos para peatones y bicicletas, lo que fomenta un estilo de vida activo lejos del coche.
Además de estar planeada como un centro de poder, Egipto apunta a que la Nueva Capital Administrativa sea un modelo de ciudad inteligente. El Green River unirá los doce valles residenciales previstos en el plan de la ciudad. Además de su función ecológica, este espacio aumentará el valor del suelo y atraerá inversiones extranjeras hacia los distritos financieros cercanos.
Egipto y su gestión de aguas residuales en el desierto
A diferencia de la infraestructura envejecida de El Cairo, la nueva capital de Egipto apuesta por tecnologías smart para monitorizar cada gota que fluye por los 35 km de su río artificial. Los diseñadores del proyecto, entre los que destacan firmas como Archplan y Ӧkoplan, han priorizado el uso de especies vegetales que requieren poco riego, y así optimizar el rendimiento de las aguas recuperadas. La idea es que la ciudad aprenda a convivir con su entorno en lugar de luchar contra él.
La culminación de este río artificial marcará un hito en la ingeniería moderna, ya que demostrará que es posible crear un ecosistema productivo en medio del desierto.
Según las declaraciones recogidas en la prensa, este proyecto es «uno de los más significativos a nivel nacional», diseñado no solo para el presente, sino para las próximas generaciones que habitarán esta ciudad ecológica de 700 kilómetros cuadrados.
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