EEUU podría revolucionar la construcción: crean un material a base de algas que imprime muros en 3D un 33% más rápido de lo normal
La Universidad de Colorado (Estados Unidos) ha marcado un hito en la ingeniería civil al emplear un material a base de algas en la mezcla de edificación. Este desarrollo permite reutilizar la tierra excavada y convertirla en una pasta fuerte para la impresión tridimensional.
Desde luego, el hallazgo supone una rebaja sustancial de los costes logísticos y energéticos en cualquier obra. Además, como se puede apreciar en la imagen destacada proveniente de la Bienal de Arquitectura de Venecia de 2026, los arquitectos pueden diseñar estructuras complejas con mayor libertad, respetando el entorno y agilizando las fases de producción en el terreno.
Así es en detalle el material a base de algas que acelera la impresión 3D
Los investigadores estadounidenses, liderados por Wil V. Srubar III y Samuel J. Armistead, han formulado un componente derivado de las macroalgas que estabiliza el suelo extraído. Esta sustancia actúa como un agente aglutinante natural. La resistencia de la mezcla final supera a la de los morteros tradicionales de tierra.
Al integrar el material a base de algas, los conductos de las impresoras expulsan la mezcla de forma continua. Esto evita atascos y deformaciones en las capas inferiores, logrando construir paredes un 33% más rápido.
El método elimina la necesidad de transportar grandes cantidades de cemento a las parcelas. Las constructoras solo deben incorporar el aditivo marino a la propia tierra del lugar (un proceso que fomenta la economía circular).
Las pruebas demostraron que las construcciones soportan mejor las cargas verticales. Este avance facilita la creación de refugios de emergencia, viviendas de interés social e instalaciones temporales en zonas de difícil acceso.
Y vaya que la innovación dio sus frutos: fue respaldada por diversas instituciones norteamericanas, atrayendo la atención de las principales empresas de maquinaria. En este sentido, los especialistas ven un enorme potencial para abaratar los pisos en un mercado residencial muy tensionado.
El equipo publicó los resultados de su estudio en la prestigiosa revista científica Nature Communications. Allí, describen con lujo de detalle la eficacia química de este derivado marino.
¿Cuál es el potencial a nivel global de este avance con algas como protagonistas?
Según el documento de Nature Communications, la clave reside en los polisacáridos de las algas. Estas moléculas retienen la humedad exacta para que el barro fluya por la boquilla y se endurezca rápidamente tras ser depositado.
«Nuestra meta es proporcionar alternativas viables al hormigón comercial», afirmó Armistead en la presentación oficial. La huella de carbono de la industria cementera exige acciones inmediatas para mitigar el calentamiento del planeta.
A diferencia de los compuestos sintéticos, el aditivo biológico no contamina el subsuelo si el muro debe ser demolido. El bloque vuelve a integrarse de forma natural en el terreno sin dejar rastro tóxico.
El equipo adapta ahora la dosificación a distintos tipos de suelo árido. Quieren garantizar que la receta funcione igual de bien en terrenos arcillosos que en solares con alto contenido de arena.
La relevancia de este material a base de algas frente a la crisis de materias primas
El auge de la impresión de casas chocaba hasta ahora con el elevado precio de los morteros especiales. El nuevo material a base de algas resuelve este freno económico de raíz, democratizando así el acceso a la vivienda.
España sigue de cerca estos progresos técnicos procedentes de Estados Unidos. Varias universidades y centros de investigación nacionales, como el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid y el CSIC, exploran vías similares para aprovechar los recursos pesqueros y forestales propios.
Por su parte, el mercado exige edificaciones robustas y baratas, pero claro, también ecológicas. Combinar recursos renovables del océano en los cimientos terrestres es una estrategia brillante que aúna biotecnología y diseño estructural.
Las algas crecen de forma desproporcionada en muchas costas por el aumento de las temperaturas. Su recolección para uso industrial ayuda a sanear los ecosistemas acuáticos al tiempo que nutre a las fábricas de suministros.
Por el momento, la patente de la Universidad de Colorado prevé su comercialización inminente. De esta forma, el lodo y la arena dejarán de ser simples escombros para erigirse como los bloques del futuro urbano.
Los próximos pasos para la Universidad de Colorado en la arquitectura sostenible
El reto actual consiste en ampliar la escala de producción del aglutinante. Las instalaciones piloto deberán procesar toneladas de biomasa marina diaria para abastecer a las cuadrillas de obra de los grandes centros urbanos.
Las normativas vigentes también tendrán que actualizarse para homologar estos nuevos componentes. Los organismos de control técnico evalúan ya la resistencia a largo plazo frente a terremotos, lluvias torrenciales y cambios extremos de temperatura.
Mientras las trabas burocráticas se solventan, la investigación no frena. El consorcio de ingenieros de Colorado acaba de solicitar una nueva línea de financiación federal de 21 millones de dólares.