Los científicos no dan crédito: especies marinas se están yendo a vivir a la Gran mancha de basura
La Gran mancha de basura del Pacífico, situada en el océano Pacífico Norte, es una acumulación de desechos marinos de la que científicos de todo el mundo llevan alertando desde hace años. Estos desechos llegan a los océanos desde la tierra y desde embarcaciones, y quedan atrapados en giros oceánicos. Abarca desde la Costa Oeste de América del Norte hasta Japón, y se compone de dos zonas principales: la mancha de basura occidental, cerca de Japón, y la mancha de basura oriental, entre Hawái y California, unidas por la zona de convergencia subtropical del Pacífico Norte.
El movimiento circular mantiene atrapadas botellas, redes de pesca, zapatos y otros objetos flotantes durante años. Muchos de los desechos son plásticos no biodegradables que se fragmentan lentamente en microplásticos, los cuales se mezclan con otros objetos y, finalmente, convierten la superficie del agua en una «sopa turbia». Además, estudios recientes revelan que cerca del 70 % de los residuos finalmente se hunden en el lecho marino, acumulándose en el fondo del océano y afectando ecosistemas más profundos.
La Gran mancha de basura del Pacífico
«A nivel global, vertemos en el mar ocho millones de toneladas de plástico cada año. Es como si un camión de basura descargara en el mar cada minuto. Ya tenemos una nueva isla de plástico, que seguro no querrás visitar: la bautizada como «isla de plástico o isla tóxica», ubicada en el Pacífico, y que ya mide cientos de miles de kilómetros cuadrados (se estima que su tamaño es el de Francia). Para 2050, podría haber más plásticos en el océano que peces», explica WWF.
Y añade: «Los animales se alimentan de plásticos. Por ejemplo, las tortugas marinas confunden bolsas con medusas. Además, en el estómago de los peces se encuentran plásticos y microplásticos. O mueren atrapados. Por ejemplo, tortugas, pingüinos y aves sufren en estas «trampas» flotantes. Se estima que 100.000 animales marinos mueren por los plásticos cada año».
El océano cubre tres cuartas partes de la superficie de la Tierra y representa el 99% del espacio vital de nuestro planeta. Sin embargo, estas masas de agua se encuentran gravemente amenazadas, ya que absorben alrededor del 30% del CO2 generado por las actividades humanas, provocando un aumento de la acidificación de un 26% desde la Revolución Industrial.
Además, la biodiversidad marina sustenta la vida de más de 3.000 millones de personas, aunque el 30% de las poblaciones de peces está sobreexplotada y un 40% del océano sufre los efectos de la contaminación, la pérdida de hábitats y las pesquerías, con un promedio de 13.000 trozos de plástico por km². Este material se fragmenta en microplásticos que pasan a formar parte la cadena trófica.
Uno de los principales riesgos del que advierten los expertos es que la acumulación de microplásticos bloquea la luz solar para algas y plancton, base de la cadena alimentaria marina. Asimismo, los plásticos liberan contaminantes químicos como el bisfenol A (BPA) y absorben sustancias tóxicas del mar, incluyendo PCB, que pueden entrar en la cadena trófica.
¿Existe la posibilidad de limpiar la Gran mancha de basura del Pacífico? Teniendo en cuenta que su superficie es de 1,6 millones de km2 y pesa aproximadamente 80.000 toneladas, sería extremadamente complicado. La NOAA calcula que se necesitarían 67 barcos trabajando un año entero para retirar menos del 1 % de los plásticos flotantes. Por otro lado, se ha planteado la posibilidad de utilizar redes de recogida, pero éstas no distinguen entre fauna marina y residuos, de manera que los expertos han descartado esta opción.
La Gran mancha de basura del Pacífico no es un fenómeno aislado. Otros océanos, como el Atlántico y el Índico, también presentan vórtices de residuos flotantes, evidenciando que la contaminación por plástico es un problema global.
Rafting
El rafting, entendido como la asociación de organismos con escombros flotantes, ha sido considerado un «modo de dispersión de especies marinas» desde el siglo XIX. La eficacia de esta dispersión depende en gran medida de la naturaleza del material de la balsa, como vegetación o madera, y tienen una vida relativamente corta, ya que se descomponen en meses o pocos años.
Sin embargo, los plásticos pueden persistir durante largos décadas, especialmente aquellos diseñados para flotar, como boyas o flotadores. En este contexto, los científicos han observado que muchas especies marinas se están yendo a vivir a la Gran mancha de basura del Pacífico, donde pueden permanecer a la deriva o morir por condiciones adversas. En contadas ocasiones, alcanzan las costas.
En 2018-2019, investigadores evaluaron la extensión y composición de organismos costeros vivos en balsas plásticas en el Giro Subtropical del Pacífico Norte, a miles de kilómetros del continente más cercano, más de siete años después del tsunami. El estudio buscó determinar si las especies costeras podían persistir y reproducirse en el océano abierto sobre balsas plásticas, cómo el tipo de balsa afectaba la comunidad asociada y qué diferencias existían entre taxones costeros y pelágicos.
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