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China pisa el acelerador: desarrolla un material 3D que multiplica por 8 la producción de agua potable y de riego a partir de la energía solar

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Un equipo de investigadores de China ha desarrollado un material tridimensional capaz de multiplicar por 8,5 veces la producción de agua dulce a partir de la energía solar. El avance reúne en un mismo dispositivo la desalinización de agua de mar y el riego agrícola, sin necesidad de conexión a la red eléctrica.

El sistema apunta al llamado nexo agua-energía-alimento, uno de los grandes retos frente a la escasez hídrica mundial. La tecnología aprovecha solo la luz del sol para evaporar agua salada y condensarla después como agua potable apta para el consumo humano.

El trabajo lo firman científicos del Instituto de Ingeniería de Procesos de la Academia China de Ciencias y de la Universidad de Shenzhen. Los resultados se publicaron en la revista científica Advanced Materials en junio de 2026.

El material 3D que multiplica por 8,5 la producción de agua potable en China

La clave está en una tasa de evaporación récord de 38,14 kilogramos de agua por metro cuadrado y hora. Esa cifra es 8,5 veces más alta que la de los sistemas de membrana planos empleados hasta ahora, según la Academia China de Ciencias.

El nuevo diseño reduce además en un 45,7 % el consumo energético del proceso de evaporación, gracias a un efecto de nanoconfinamiento del agua dentro de la estructura. Esa mejora es la que permite obtener mucho más volumen con la misma cantidad de luz solar.

Un «nanobosque» de plástico como base de la tecnología solar

El material parte de una estructura fototérmica tridimensional que entrelaza cadenas de un plástico común, el tereftalato de polietileno (PET), dentro de estructuras multicapa huecas. El resultado es una microarquitectura jerárquica que los autores describen como un «nanobosque».

Esa forma permite capturar el 90,2 % de la radiación solar de banda ancha y convertirla en calor con gran eficiencia. La estructura, según recoge Advanced Materials, mantuvo su estabilidad durante un año de pruebas y no liberó partículas tras 30 días de exposición continua al agua de mar.

Un dispositivo de 0,75 metros cuadrados que daría agua a diez personas

Los investigadores integraron el material en un dispositivo de desalinización solar de 0,75 metros cuadrados con condensación activa. Bajo luz solar natural, el equipo produjo 20,16 litros de agua dulce al día, una cantidad que cubre las necesidades básicas de consumo de unas diez personas.

El agua obtenida cumplió los estándares de agua potable de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El sistema también alimentó una parcela de cultivo de 5 metros cuadrados, donde completaron ciclos enteros de crecimiento la espinaca, el maíz y la col china.

Los cálculos del equipo sitúan el coste del agua producida por debajo del agua embotellada comercial tras dos años de funcionamiento. Ese dato refuerza la viabilidad económica de un sistema pensado para operar sin infraestructura previa.

El aporte del hallazgo de la Academia China de Ciencias

La combinación de agua potable y riego en un mismo equipo autónomo abre una vía para zonas sin acceso a la red eléctrica ni a fuentes de agua limpia. La desalinización solar distribuida podría llevar agua a comunidades rurales o aisladas, donde el coste de la infraestructura convencional resulta prohibitivo.

«Una excelente conversión fototérmica y capacidad de transporte de agua producen ese rendimiento de evaporación tan destacado», señaló Wang Dan, profesora del Instituto de Ingeniería de Procesos de la Academia China de Ciencias y autora de correspondencia del estudio.