Asombro en la comunidad científica: los estudiantes de un instituto de León descubren una nueva especie de alga microscópica desconocida
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La diatomea es un alga microscópica que vive en ecosistemas acuáticos y cuya importancia ecológica no se equipara con su, valga la redundancia, microscópico tamaño. Estos seres vivos participan activamente en la producción de oxígeno, sostienen la base de las cadenas tróficas y son uno de los indicadores más fiables del estado de salud de ríos, lagos y lagunas.
Y pese a siglos de catalogación, la ciencia aún desconoce una parte considerable de las especies que las componen. Es en ese contexto donde cobra sentido lo que acaba de ocurrir en León. Un grupo de alumnos de secundaria, trabajando en el marco de un proyecto de ciencia ciudadana, ha aportado al registro científico una nueva alga microscópica sin precedentes.
Los estudiantes de León que pusieron nombre a una nueva alga microscópica desconocida para la ciencia
La nueva alga marina descubierta por jóvenes leoneses ha sido nombrada como Craticula scientiacivica. El hallazgo es fruto del proyecto CiDIA-micro, una iniciativa europea de ciencia ciudadana coordinada desde el Instituto de Medio Ambiente y Cambio Global de la Universidad de León (ULe).
En el marco de ese programa, 111 alumnos de Secundaria y siete docentes de seis institutos de la provincia (entre ellos, el IES Claudio Sánchez Albornoz) montaron acuarios en sus aulas para analizar el impacto de materiales biodegradables en entornos acuáticos.
Las muestras originales procedían de la Laguna de Sentiz, en el municipio leonés de Valdepolo.
La nueva especie no fue buscada: apareció de forma accidental (casi milagrosa) en uno de los acuarios, posiblemente transportada por el aire. Su morfología singular llamó la atención de los investigadores, que, tras el análisis correspondiente, confirmaron que se trataba de un organismo desconocido para la ciencia.
El estudio fue publicado el pasado uno de junio de 2026 en la revista PhytoKeys y lleva la firma de Jennifer Moyón, María Borrego-Ramos, Ángela Taboada, Adriana Olenici y Saúl Blanco.
¿Qué sabemos de Craticula scientiacivica, la nueva alga microscópica de León?
El nombre elegido para la especie tiene algo especial. Esto es porque Craticula scientiacivica combina el género Craticula (familia Stauroneidaceae) con el adjetivo latino scientiacivica, cuya traducción aproximada es «ciencia ciudadana» y, como se puede intuir, es un reconocimiento explícito al método que hizo posible el hallazgo.
Morfológicamente, el organismo mide entre 32 y 35,7 micrómetros de longitud y entre 3,9 y 6,3 micrómetros de anchura. Su silueta es lineal-lanceolada con márgenes cóncavos (una forma que los especialistas denominan panduriform), y presenta entre dieciocho y diecinueve estrías por cada diez micrómetros.
Esa combinación de proporciones y ornamentación la distingue de las demás especies del género. Y aquí va un dato que ha llamado especialmente la atención durante el análisis: el 26% de los individuos presentaba deformaciones morfológicas, un porcentaje inusualmente alto para una diatomea.
El gran peso simbólico de que escolares de secundaria descubran una especie desconocida
El caso de los institutos leoneses plantea una pregunta incómoda para la taxonomía: ¿Cuántas especies aguardan sin catalogar en ecosistemas que se dan por conocidos? Si un proyecto escolar con acuarios en el aula puede dar con un organismo que ningún especialista había descrito, la magnitud del vacío en microorganismos acuáticos resulta difícil de calcular.
El proyecto CiDIA-micro nació precisamente para acortar ese vacío. Su metodología no es exclusiva de León. Es una iniciativa de alcance europeo que replica en distintos contextos educativos la misma idea. Que estudiantes y profesores actúen como recolectores de datos y muestras en entornos que los científicos profesionales no pueden monitorizar por sí solos.
La publicación en PhytoKeys de Craticula scientiacivica es el resultado de mayor impacto directo generado hasta ahora por el proyecto, lo que le otorga una visibilidad internacional que pocas iniciativas escolares alcanzan.
Para los 111 alumnos que participaron, el hallazgo tiene también una dimensión que va más allá del aula. Porque, como ya se señaló anteriormente, el nombre scientiacivica es un reconocimiento a su trabajo: sin las muestras que recogieron y los acuarios que mantuvieron durante semanas, la especie habría permanecido invisible para cualquier científico.
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