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Arabía Saudí rompe las leyes naturales: levanta una estación de esquí en el desierto para celebrar los Juegos de Invierno

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

Arabia Saudí ha puesto en marcha uno de los planes de ingeniería más polémicos y ambiciosos de la historia moderna. Se trata de la creación de Trojena, otro proyecto de NEOM que busca construir una estación de esquí operativa durante todo el año en una región totalmente desértica.

Según los planes oficiales, será un enclave montañoso que no solo servirá como destino de lujo, sino que se convertirá en la sede oficial de los Juegos Asiáticos de Invierno 2029.

Para lograr esto, el príncipe Mohamed bin Salmán anunció la construcción de una infraestructura que rompe las leyes naturales. Basados en la información de NEOM, el complejo se sitúa a 50 kilómetros de la costa del Golfo de Áqaba, en una zona de picos que alcanzan los 2.600 metros de altura.

El ambicioso plan de Arabia Saudí para el año 2029

La estación de esquí de Trojena contará con unos 36 kilómetros de pistas que aprovecharán el microclima de las montañas, donde la temperatura media es 10 grados inferior al resto de la región. No obstante, para asegurar la viabilidad de los Juegos Asiáticos de Invierno 2029, el complejo dependerá de la producción de nieve artificial. A diferencia de las estaciones de esquí convencionales, el agua para esta nieve provendrá de procesos de desalación alimentados por energías renovables.

La empresa italiana WeBuild ha sido adjudicataria de un contrato de 4.300 millones de euros (4.700 millones de dólares) para construir un gigantesco lago artificial de 2,8 kilómetros de largo. Este embalse, que incluirá tres presas de hormigón y piedra, servirá como depósito principal para alimentar los cañones de nieve y regenerar el sistema de agua. Según la fuente Neva Sport, la pared de la presa principal medirá 145 metros de altura y sostendrá 2,7 millones de metros cúbicos de agua.

Infraestructuras de lujo en medio del desierto

El proyecto Trojena de NEOM no se limitará a las pistas deportivas, sino que incluirá distritos dedicados al ocio y la hospitalidad:

Críticas por el impacto en el entorno natural

Pese a que el discurso oficial de Arabia Saudí enfatiza la sostenibilidad y la protección del medio ambiente bajo la estrategia Vision 2030, hay voces críticas. Por ejemplo, el medio n’UNDO señala que el proyecto es un caso de manual de «greenwashing». Ellos explican que la construcción de este ecosistema artificial en el desierto supone una alteración drástica de la hidrología local.

Además, aclaran que la desalación masiva para llenar el lago y generar nieve produce salmuera. La mala gestión de este residuo que puede dañar seriamente el ecosistema del Mar Rojo.

La inversión total de NEOM, estimada en 500.000 millones de dólares, representa para muchos un despilfarro de recursos en un entorno frágil. Los detractores advierten sobre la introducción de especies vegetales importadas y la transformación del paisaje de forma irreversible.

El adiós definitivo a su ciudad macrofuturista

A pesar de Trojena, Arabia Saudí ha tenido que recortar drásticamente sus planes para The Line y renunciar al 98% de su ciudad futurista. La falta de financiación externa y los problemas técnicos, como la inviabilidad de estructuras suspendidas por el viento, han frenado el avance del gran muro de espejos que debía albergar a nueve millones de personas.

Con presupuestos que saltaron de 1,6 a 4,5 billones de dólares, Riad tuvo que mirar hacia otros proyectos más viables. Sin embargo, en el desierto han quedado las cicatrices de cimientos colosales sin propósito. De los 20 módulos previstos originalmente para la ciudad, solo tres siguen en marcha.