Álvaro Pascual, neurólogo de Harvard revela las tres claves para cuidar el cerebro: «Dormir, aprender y no sentirnos solos»
El neurólogo desmonta el mito de que los sudokus y los crucigramas sean suficientes y señala qué hábitos pueden ayudar a mantener una buena salud cerebral
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Cuidar el cerebro no consiste únicamente en hacer crucigramas, memorizar listas o resolver sudokus. El neurólogo Álvaro Pascual-Leone, catedrático de Neurología en Harvard Medical School y especialista internacional en plasticidad cerebral, insiste en que la salud cerebral depende de un conjunto mucho más amplio de hábitos. Entre ellos destacan tres pilares fundamentales, que son dormir adecuadamente, enfrentarse a nuevos retos y mantener vínculos con otras personas. Sus recomendaciones coinciden con una visión cada vez más extendida en neurociencia, ya que el cerebro no deja de desarrollarse y adaptarse con la edad.
Dormir también es cuidar el cerebro
El sueño ocupa un papel esencial en el funcionamiento cerebral. Durante el descanso, el organismo lleva a cabo procesos relacionados con la consolidación de la memoria, la regulación emocional y la recuperación de diferentes funciones. Por eso, dormir de manera insuficiente o mantener durante mucho tiempo una mala calidad del sueño puede afectar a la atención, el aprendizaje y el rendimiento cognitivo.
Pascual-Leone sitúa precisamente el descanso adecuado entre los hábitos fundamentales para proteger la salud cerebral. La recomendación no consiste en buscar una cantidad de horas perfecta para todo el mundo, sino en mantener un descanso suficiente y regular que permita al organismo recuperarse correctamente.
El cerebro necesita nuevos desafíos
El segundo gran pilar es seguir aprendiendo. El neurólogo explica que la actividad cognitiva resulta especialmente interesante cuando obliga a la persona a enfrentarse a algo nuevo, cambiar de estrategia, equivocarse y volver a intentarlo. La clave, por tanto, no está en repetir automáticamente una actividad, sino en mantener al cerebro ante retos que realmente requieran adaptación.
Por eso Álvaro Pascual cuestiona la idea de que todo el mundo deba hacer sudokus o crucigramas para conservar la memoria. Pueden ser actividades beneficiosas si representan un desafío, pero si alguien lleva años realizando exactamente el mismo ejercicio, este puede convertirse simplemente en un entretenimiento. Lo importante es aprender a aprender.
No sentirse solo es fundamental
El tercer elemento puede resultar menos evidente, pero el especialista lo considera especialmente importante, que es mantener relaciones sociales. Pascual-Leone señala que nuestro cerebro está profundamente ligado a la capacidad de relacionarnos y conectar con otras personas. El aislamiento social, por el contrario, se ha relacionado con diferentes riesgos para la salud y el bienestar.
En este sentido, cuidar el cerebro también significa mantener una vida con vínculos, conversaciones, proyectos compartidos y relaciones significativas. No se trata simplemente de estar rodeado de gente, sino de evitar que la soledad y la desconexión se conviertan en una situación permanente.