Agnódice, la primera científica de la historia
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Aunque no se sabe si la historia es real o no, sí que es cierto que, conocer la vida de Agnódice es toda una inspiración para las mujeres y para cualquiera que aprenda con los relatos de superación. Pero, ¿cómo llegó a convertirse en la primera científica de la historia?
Es muy probable que conozcas a Hipatia de Alejandría o a Marie Curie. Sin embargo, también es posible que no sepas de nombres como Rosalind Franklin o Agnódice. Lo cierto es que a lo largo de la historia hemos conocido la vida de muchas científicas que tuvieron que superar enormes vicisitudes y la incomprensión de sus tiempos para poder desarrollar su talento y su pasión, que no era otro que la ciencia.
Pero, si difícil pudo ser para Marie Curie, por ejemplo, más todavía lo fue para Agnódice, que vivió hace más de 2000 años, cuando una mujer no podía acceder a los mismos derechos que los hombres. Por eso merece la pena conocer su historia.
¿Quién fue Agnódice de Atenas?
Se cree que Agnódice debió vivir sobre el año 300 a.C. Desde muy niña demostró una gran pasión por la ciencia, especialmente por la medicina. Por eso, fue curiosamente su padre quien la alentó para que estudiase y se formase en aquello que tanto la apasionaba.
Así pues, unos años después, se cortó el pelo, se vistió como un hombre y se marchó hasta Alejandría, donde se ubicaban los mejores centros de estudios. Allí, comenzó a formarse en medicina y obstetricia bajo la tutela de Herófilo, convirtiéndose en uno de los alumnos más destacados.
Durante sus años en Alejandría, Agnódice pasó desapercibida como hombre. Acabados los estudios, retornó a Atenas, su patria, donde, todavía con vestimenta masculina, comenzó a ejercer la ginecología.
Pronto, la doctora/doctor se convirtió en la favorita de las mujeres de la alta sociedad de Atenas, puesto que las comprendía mucho mejor que los hombres. Es más, incluso confesó su secreto a algunas de ellas.
Obviamente, este favoritismo despertó envidias. Tanto, que fueron sus propios colegas médicos quienes la acusaron de intento de violación a algunas de sus pacientes. Así que, en defensa, destapó su tapadera. Es decir, que esta vez fue acusada formalmente de suplantación de identidad, por lo que era condenada a muerte.
Por fortuna, la historia no acabó en tragedia griega, como era habitual. Fueron sus propias pacientes quienes salieron en su defensa, logrando que acabara absuelta haciendo uso de sus contactos en las altas esferas atenienses.
En el proceso, la doctora logró cambiar la ley hasta aquel momento y ejerció su profesión. Por eso se considera la primera científica del mundo. Y, aunque muchos creen que su historia era realmente una leyenda, no cabe duda de que es suficientemente apasionante e inspiradora para que todos la conozcan.
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