Suena insólito pero la ciencia lo avala: los bebés nórdicos duermen la siesta en la calle haga el tiempo que haga
Todos hemos dicho esta frase a nuestros hijos cientos de veces
Una experta en crianza positiva, sobre poner límites a los hijos
Los expertos alertan del peligro de la moda de la crianza positiva en el colecho
En varios países del norte europeo se repite una rutina que, observada desde España, resulta difícil de encajar en los hábitos habituales de crianza. Los bebés nórdicos forman parte de una tradición que prioriza el contacto diario con el exterior, incluso durante los meses más fríos del año, dentro de una organización social pensada para convivir con temperaturas extremas.
Esta costumbre no se limita al ámbito doméstico ni responde a decisiones aisladas. Guarderías, familias y entornos urbanos se coordinan bajo una misma lógica que ha despertado el interés de investigadores y profesionales de la salud infantil.
Dormir la siesta en temperaturas extremas: ¿Cómo es la tradición extendida entre los bebés nórdicos?
Caminar por calles de Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia o Islandia y encontrarse con filas de carritos estacionados no es una rareza. En su interior, los bebés duermen al aire libre mientras madres y padres realizan actividades cotidianas. Esta práctica, conocida popularmente como «siesta nórdica», forma parte del día a día desde hace décadas.
Los inviernos en estas regiones pueden registrar temperaturas de -10 o -15 grados, e incluso menos en zonas concretas. Aun así, la rutina se mantiene con normalidad.
Los bebés nórdicos descansan en cochecitos diseñados para aislar del viento y la humedad, con sacos térmicos y capas de abrigo adaptadas a cada estación. La clave no es la exposición directa al frío, sino el control del entorno inmediato del menor.
¿Qué dice la ciencia sobre el descanso de los bebés nórdicos?
El interés científico por esta costumbre llevó a la investigadora finlandesa Marjo Tourula a analizar los hábitos de sueño infantil al aire libre. Sus estudios, realizados en el norte de Finlandia, recogieron la percepción de numerosas familias y compararon la duración y calidad de las siestas dentro y fuera de casa.
Según los resultados, publicados en la revista International Journal of Circumpolar Health, muchos bebés nórdicos dormían más tiempo en exteriores que en interiores. Las siestas podían alargarse entre una hora y media y tres horas, frente a periodos más cortos bajo techo.
La explicación no se vinculaba a una mayor resistencia al frío, sino a factores como la menor estimulación ambiental y el uso de ropa que limita movimientos sin generar sobrecalentamiento.
Tourula situó en torno a los cinco grados bajo cero una temperatura frecuente para estas siestas, aunque documentó casos en los que la práctica se mantenía con registros mucho más bajos. En todos los supuestos, el elemento común era el control térmico del bebé, no la temperatura exterior en sí misma.
Menos infecciones y más aire libre: los beneficios de la infancia nórdica
Uno de los argumentos más repetidos en torno a los bebés nórdicos tiene que ver con la salud. En estas sociedades existe la convicción de que el aire exterior reduce la exposición a virus habituales en espacios cerrados, especialmente en guarderías.
Al dormir al aire libre, los bebés no comparten habitaciones con otros menores durante la siesta, lo que disminuye el riesgo de contagios comunes.
Algunos informes, como el citado por la web oficial de la Comunidad de Madrid y un estudio publicado en Springer Nature han observado que los niños que pasan más tiempo en exteriores faltan menos días a clase por enfermedades leves.
No obstante, los resultados no siempre son concluyentes y dependen de múltiples variables, como la ventilación interior o la densidad de alumnos.
Más allá de la siesta, la cultura nórdica promueve actividades diarias al aire libre desde edades tempranas. Los bebés nórdicos se integran así en una rutina donde el exterior no se percibe como un riesgo constante, sino como un espacio habitual de descanso y juego.
¿Y qué ocurre con la seguridad frente a esta rutina de crianza nórdica?
La imagen de carritos sin adultos a la vista suele generar inquietud fuera de estos países. Sin embargo, el contexto social es determinante. Las tasas de criminalidad relacionadas con menores son muy bajas y existe una fuerte confianza comunitaria. Aun así, la vigilancia está presente.
Los padres suelen colocar dispositivos de monitorización dentro del cochecito y permanecen cerca, muchas veces a pocos metros o junto a una ventana. Los carritos se sitúan en zonas resguardadas y visibles.
Así, la práctica no implica desatención, sino una forma distinta de supervisión adaptada al entorno.
Lo último en Bebés
-
La psicología confirma que los niños que ven a sus padres leer doblan sus probabilidades de ser lectores habituales de adultos
-
Los nombres de niño poco comunes que están de moda en Cataluña: son de orígenes muy diversos y cada vez los eligen más padres
-
Los psicólogos infantiles coinciden: para que tu hijo desarrolle inteligencia emocional «debes detectar las 4 amistades que tiene que evitar»
-
Tiene sólo 3 letras y nació en Asturias: el nombre de niño que está de moda en toda España
-
Los nombres de príncipes guanches que arrasan en Canarias y cada vez más padres eligen para sus bebés en el resto de España
Últimas noticias
-
Revivimos acontecimientos únicos de las pasarelas de los 90 traídos a la actualidad
-
Helmut Newton, protagonista de la nueva exposición en La Coruña comisariada por Marta Ortega
-
Tratamientos faciales SOS para revitalizar la piel tras el verano
-
Las novedades relojeras más vanguardistas vistas en los Geneva Watch Days
-
Chaumet: viaje al epicentro de la joyería más antigua de Francia junto a Jean-Marc Mansvelt, su CEO