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Psicología

Los psicólogos infantiles coinciden: para que tu hijo desarrolle inteligencia emocional «debes detectar las 4 amistades que tiene que evitar»

Los 4 tipos de amistades que más pueden llegar a marcar la mentalidad de los niños

Las amistades durante la infancia no sirven únicamente para que los niños tengan compañía para jugar, sino que a través de ellas,  empiezan a descubrir qué significa confiar en otra persona, resolver un conflicto, poner límites o defender una opinión diferente. Pero además, aprenden a reconocer cuándo una relación les hace sentir bien y cuándo ocurre precisamente lo contrario.

A medida que crecen, la necesidad de pertenecer al grupo puede adquirir mucho peso. Ser aceptado puede llevar a un niño a tolerar determinados comportamientos e incluso a hacer cosas que realmente no quiere. Por eso, observar sus amistades no significa escogerlas por él, sino darle herramientas para identificar ciertas dinámicas antes de que termine considerándolas normales. El psicólogo infantil Richard García señala cuatro tipos de amistades ante las que conviene estar atentos. Y lo hace a través de un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, @richardgracia.mr, en le explica que los amigos influyen tanto en el comportamiento como en la construcción de la identidad.

Las 4 amistades que tu hijo tiene que evitar

El primer perfil es el del amigo que pretende decidir constantemente qué se hace, con quién se habla o cómo debe pensar el otro. Esta actitud puede confundirse inicialmente con liderazgo o con tener una personalidad fuerte, pero la situación cambia cuando uno de los niños acaba cediendo siempre por miedo a enfadar a su compañero. «Cuando un niño permite que otra persona controle sus decisiones, empieza a perder criterio propio», advierte García. Una señal que puede alertar a los padres aparece cuando el menor comienza a necesitar la aprobación de ese amigo, abandona otras relaciones o evita hacer determinadas cosas porque sabe que a su compañero no le gustarán.

Para García, la diferencia está en la libertad que existe dentro de la relación: «Una amistad sana te da libertad. Nunca debería quitártela». Aprender que es posible decir que no, discrepar o mantener otros amigos sin poner en peligro una relación también forma parte del desarrollo emocional.

Normalizar lo incorrecto y guardar silencio

El segundo tipo de amistad es aquella que resta importancia a comportamientos que el niño sabe que no están bien. García pone de ejemplo esa situación en la que un niño le dice a otro «No pasa nada, pero que no se enteren en casa». No se trata de considerar una mala influencia a un compañero por cometer un error aislado. El problema aparece cuando mentir, insultar, burlarse de alguien o saltarse determinadas normas se convierte en una dinámica habitual y participar en ella funciona casi como una condición para seguir perteneciendo al grupo y para el psicólogo lo peor llega «Cuando un niño aprende a callar lo que está mal» ya que «empieza a entrenar una mentalidad permisiva».

Las bromas dejan de serlo cuando humillan constantemente

El tercer perfil señalado por el psicólogo es el amigo que ridiculiza de manera habitual. Las burlas pueden centrarse en el físico, la inteligencia, la familia o cualquier error cometido por el otro y después justificarse diciendo que se trataba simplemente de una broma. La situación es diferente cuando siempre es el mismo niño quien acaba siendo objeto de las risas o cuando esos comentarios provocan vergüenza e inseguridad. El miedo a quedarse sólo puede hacer que tolere comportamientos que realmente le hacen daño.

«Si tu hijo tolera relaciones donde lo minimizan, acabará construyendo una identidad pequeña», sostiene García. Una amistad saludable puede incluir bromas y desacuerdos, pero también debería permitir decir que algo ha molestado y que ese límite sea respetado.

El amigo que presiona para actuar sin pensar

El cuarto y último perfil es el del amigo que empuja a tomar decisiones impulsivas. Puede proponer retos peligrosos, animar a romper reglas o recurrir a la presión del grupo para conseguir que los demás participen. Llamar cobarde a quien se niega o amenazar con excluirlo son algunas de las formas que puede adoptar este comportamiento.

Según García, actuar continuamente buscando la aprobación de otros en lugar de hacerlo por convicción termina debilitando la seguridad personal. Enseñar al niño a decir que no y dejar claro que puede abandonar una situación que le incomoda son herramientas especialmente importantes frente a este tipo de presión.

Esto no significa que los padres deban elaborar una lista de niños con los que sus hijos tienen prohibido relacionarse. Lo importante es prestar atención a los patrones y observar cómo cambia el menor después de pasar tiempo con determinadas personas. García lo explica así: «Tu hijo no necesita muchos amigos, necesita amistades que refuercen la persona en la que quiere convertirse».

@richardgracia.mr4 tipos de amistades que tu hijo debe aprender a evitar desde pequeño: 👇 1️⃣ El controlador: Anula su criterio propio y sus decisiones. 2️⃣ El que normaliza lo incorrecto: Destruye su conciencia pidiéndole callar lo que está mal. 3️⃣ El que humilla: Ataca directamente su autoestima disfrazándolo de «broma». 4️⃣ El impulsivo por presión: Lo arrastra a actuar solo por encajar. Una amistad sana da libertad y refuerza la seguridad interna. Lo que tu hijo tolera hoy de sus amigos, lo tolerará mañana en su vida adulta. 💡 📌 Guarda este Reel si crees que todo padre debería escuchar esto hoy.

♬ sonido original – Richard Gracia – Método Rico