La psicología dice que los niños que duermen con una pierna fuera de las sábanas tienen estos rasgos de personalidad marcados
No respalda la idea de que esté relacionado con los rasgos de personalidad, aunque sí tiene que ver con hábitos del sueño

Todos los padres se fijan en pequeños hábitos de sus hijos a la hora de dormir que acaban siendo curiosos. Algunos niños se aferran a su juguete favorito, otros insisten en que les cuenten un cuento, pero hay algunos que tienen una peculiar costumbre que nunca cambia: una pierna siempre acaba asomando por debajo de la manta. Es algo divertido, pero que muchos padres se preguntan si tiene que ver con su personalidad.
Es por ello que la psicología tiene una respuesta a esa pregunta. No respalda la idea de que esté relacionado con los rasgos de personalidad, aunque sí tiene que ver con hábitos del sueño. La psicología ha descubierto que esta manía creada por los hijos les brinda seguridad. Si funciona una vez, tienden a repetirlo. Otra razón es el calor que puedan sentir, por lo que dejar un pie fuera ayuda a liberar calor.
Hay niños que son muy escrupulosos a la hora de dormir. Quieren que la manta esté doblada de una manera concreta, que la almohada esté colocada bien o que estén bien arropados. La psicología lo asocia al creciente deseo de ser autónomos, al querer tener el control de las rutinas personales desde la infancia.

La interpretación más significativa
La interpretación más significativa no está relacionada con la personalidad, ya que no existe una evidencia científica de que suceda así. Al ajustar este tipo de cosas, los niños aprenden a responder a sus propias necesidades físicas, siendo un ejemplo claro de autorregulación. Los psicólogos la consideran una habilidad vital que mejora a lo largo de la infancia.
Los investigadores, en cambio, señalan explicaciones como la regulación de temperatura, la comodidad y la rutina a la hora de dormir. Si un hijo duerme bien de forma constante y sin trastornos del sueño, la pierna suele ser la causa. La personalidad se moldea no por el sueño y una pierna, sino por las relaciones, la genética y las experiencias de uno.