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Cuidados del bebé

Ni felpa ni lana: esta es la tela que debes poner a tu bebé para dormir en invierno y que no se ase de calor

No sólo es cuestión de elegir bien la tela, sino también, de saber las capas de ropa que debe llevar el bebé

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El frío invierno nos lleva, como padres, a pensar que a la hora de dormir, nuestro bebé debe estar más tapado o lo que es peor, dormir con pijamas que sean muy gordos, como los de lana o los de felpa, sumando sábana, manta y más. Algo que nunca es recomendable y más cuando se trata de un bebé recién nacido o uno de pocos meses. Pero entonces ¿cómo evitamos que pase frío? ¿Cuál es la mejor tela para que el bebé pueda dormir bien protegido en invierno?.

Antiguamente era de lo más habitual tapar al bebé con una manta de lana o ponerle un pijama de felpa, pero hoy en día sabemos que esos materiales, aunque muy cálidos, pueden retener demasiado calor y hacer que el bebé duerma incómodo, incluso con riesgo de sobrecalentamiento si la habitación está además con calefacción y una estufa. Y en pleno invierno, cuando los cambios de temperatura son más marcados, la clave no está tanto en abrigar más, sino en abrigar mejor. Por eso cada vez más expertos en sueño infantil coinciden en un punto: la tela importa y no sólo eso, sino también la cantidad de capas. Y cuando se trata de dormir bien, la recomendación es firme: apostar por tejidos ligeros, suaves y transpirables capaces de acompañar la temperatura del bebé sin encerrarlo en un exceso de calor. Toma nota porque esta es la tela adecuada para que tu bebé duerma protegido del frío durante el invierno.

La temperatura adecuada para la habitación del bebé

Antes de pensar en la ropa, es importante mirar el entorno. La mayoría de especialistas coinciden en que una habitación entre 18 y 22 grados es el rango óptimo para que un bebé duerma bien en invierno. Si logras esa temperatura, no te será necesario recurrir a múltiples capas ni a materiales gruesos. Si la temperatura cae por debajo de 18 grados, entonces sí conviene ajustar no sólo las prendas, sino también el tipo de tela.

Cuando hablamos de sacos de dormir o envoltorios, verás que muchos incluyen una clasificación térmica. No es algo que esté ahí de por sí, sino que sirve para saber hasta qué punto conserva el calor la prenda. Las opciones van desde valores suaves, para habitaciones más cálidas, hasta valores fríos, pensados para estancias que bajan de los 16 grados. Elegir bien esa clasificación evita tener que sumar capas innecesarias.

La mejor tela para que tu bebé pueda dormir bién en invierno

En pleno invierno, la tentación de recurrir a lana, felpa o tejidos muy gruesos es habitual. Sin embargo, estos materiales pueden jugar en contra. La lana abriga mucho, sí, pero también puede generar humedad si el bebé suda. La felpa, por su parte, retiene más calor del que pensamos. Y cuando se combinan con sacos de dormir, el resultado puede ser un exceso térmico.

Por eso la tela más recomendada para que un bebé duerma en invierno sin asarse es el algodón ligero y transpirable, a poder ser 100% algodón. Este tejido regula mejor la temperatura, permite que el aire circule y evita que el cuerpo del bebé quede atrapado en un calor que no necesita. No es casualidad que la mayoría de bodies, pijamas tipo enterizo y ropa interior infantil estén fabricados en este material.

Otra opción cada vez más extendida es el bambú, un tejido muy suave que combina transpiración y confort térmico. No abriga en exceso, mantiene estable la temperatura y es ideal para bebés que tienden a sudar. También funciona bien bajo un saco de dormir, porque no aporta volumen adicional.

Cómo vestir al bebé por capas sin pasarse

Al margen de la tela, en invierno conviene saber bien cómo vestir al bebé por capas para que de este modo podamos añadir o quitar en el caso de que notemos que el bebé puede que tenga más frío o que esté muy rojo y es posible que esté pasando calor. Por ejemplo, un body de algodón bajo un pijama ligero suele ser suficiente en la mayoría de hogares. Si la noche es muy fría, basta con añadir una capa extra fina o recurrir a un saco con un valor térmico más alto.

Los enterizos de algodón siguen siendo la prenda más práctica: no hacen bulto, no aprietan y funcionan bien como base. Si quieres sumar algo más de abrigo, un body de manga larga debajo o unos calcetines finos pueden ayudar sin riesgo de sobrecalentamiento.

La clave es observar al bebé. Si notas la nuca caliente o la piel enrojecida, probablemente lleve demasiadas capas. Si tiene las manos o pies fríos, pero el tronco templado, está dentro de lo normal. Y por último debes tener en cuenta, que no conviene abrigarlo de más solo porque nosotros sintamos frío, dado los adultos regulamos la temperatura de forma distinta.

Al final, si buscas la fórmula más sencilla, práctica y que funcione en la mayoría de hogares, esta sería la más equilibrada: un pijama de algodón ligero y un saco de dormir con la clasificación térmica adecuada a la temperatura de la habitación. No hace falta añadir más. Y sobre todo, no hace falta recurrir a telas gruesas que pueden generar más calor del que pensamos.