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MALLORCA

Unos 30 jóvenes, muchos de ellos menores, se enzarzan en una batalla campal frente a una discoteca de Palma

Una discusión en el interior del local acabó fuera del mismo con decenas de implicados

Lo que debía ser una noche de música, luces y diversión acabó convirtiéndose en una auténtica escena de guerra urbana en el polígono de Son Rossinyol, justo frente a la cárcel de Palma. Más de una treintena de jóvenes —muchos de ellos menores de edad— protagonizaron una brutal pelea multitudinaria a las puertas de la discoteca ‘Palante’, dejando imágenes estremecedoras que ya circulan sin control por redes sociales y grupos de WhatsApp. Todo ello sucedió en la madrugada del sábado al domingo.

Testigos presenciales relatan momentos de auténtico pánico. Botellas de cristal volando por los aires y estrellándose contra cabezas, puñetazos a cara descubierta, patadas cuando algunos ya estaban en el suelo, empujones violentos, tirones de pelo y gritos desgarradores rompieron la madrugada en una zona ya de por sí marcada por la conflictividad. La escena, según describen quienes la vivieron, era «caótica y fuera de control».

Según la información a la que ha tenido acceso en primicia OKBALEARES, los primeros enfrentamientos comenzaron en el interior del local. Lo que inicialmente parecían simples discusiones subidas de tono fueron escalando rápidamente hasta convertirse en un intercambio de agresiones físicas. El personal de seguridad tuvo que intervenir de urgencia para expulsar a varios implicados, pero lejos de calmarse, la tensión explotó en la calle.

Fue entonces cuando se desató la batalla campal. Decenas de jóvenes se agruparon en cuestión de segundos, formando corrillos que se abalanzaban unos contra otros sin contemplaciones. Hombres y mujeres participaron activamente en la reyerta, sin que nadie pareciera dispuesto a frenar la espiral de violencia. Algunos testigos aseguran que hubo momentos en los que varias personas quedaron tendidas en el suelo mientras continuaban recibiendo golpes.

La grabación, realizada por uno de los clientes del establecimiento, muestra con crudeza la magnitud del altercado. En las imágenes se observa cómo los implicados se persiguen, se encaran y se agreden con objetos contundentes. Los gritos y la tensión son evidentes. El vídeo fue difundido rápidamente y ha generado una oleada de indignación entre vecinos y usuarios en redes sociales.

Y no es un episodio aislado. Según fuentes consultadas, las peleas multitudinarias se han convertido en una preocupante constante cada fin de semana en esta zona de ocio nocturno. La situación resulta aún más alarmante por la presencia, en otras ocasiones, de armas blancas entre algunos participantes, lo que multiplica el riesgo de que una disputa termine en tragedia.

La grabación ya ha sido remitida a la Jefatura Superior de Policía para que los grupos de investigación analicen las imágenes e incorporen el material a los correspondientes atestados policiales. Por el momento, se desconoce si alguno de los implicados ha presentado denuncia, aunque la Policía Nacional podría actuar de oficio al disponer de pruebas gráficas de los hechos.

Mientras tanto, crece la preocupación entre los vecinos del polígono de Son Rossinyol, que denuncian que la zona se ha convertido en un foco recurrente de altercados violentos. Lo que ocurrió frente a la cárcel de Palma no fue una simple pelea: fue una noche marcada por el descontrol, la agresividad y el miedo. Y la pregunta que muchos se hacen ahora es inevitable: ¿qué tiene que pasar para que alguien tome medidas antes de que haya consecuencias irreparables?