Terror en un hospital de Palma: tirones de pelo y patadas a sanitarios para intentar colarse en el despacho de un médico
Los hechos ocurrieron el pasado lunes a las 01:55 horas de la madrugada en las urgencias del centro
Violencia y terror en un hospital de Palma. La Policía Nacional ha procedido a la detención de dos individuos tras protagonizar una violenta agresión contra el personal sanitario de un centro de salud. El desencadenante del conflicto fue la negativa de los profesionales a permitirles el acceso a la consulta privada de un médico.
El incidente se originó el pasado lunes, alrededor de las 01:55 horas de la madrugada. En ese momento, una persona acudió al servicio de urgencias solicitando asistencia tras haber sido rociado en el rostro con un spray de pimienta. Aunque inicialmente la situación parecía transcurrir con normalidad, la tensión escaló rápidamente cuando los dos acompañantes del paciente exigieron entrar en el despacho del facultativo de guardia.
Pese a que el personal de la clínica les denegó la entrada de forma reiterada por protocolos de seguridad y privacidad, los individuos ignoraron las advertencias y lograron irrumpir por la fuerza en el interior del despacho. Una vez dentro, se inició una fuerte discusión que terminó en un violento forcejeo con empujones de gran intensidad.
Las consecuencias físicas para los trabajadores fueron severas. Un facultativo recibió una fuerte patada en la mano, mientras que a otro trabajador le tiraron del pelo y la agarraron por el cuello con tal violencia que le rompieron la cadena que portaba y parte de su vestimenta. Por su parte, un vigilante que acudió al auxilio de sus compañeros fue también agredido, llegando a recibir un mordisco en el antebrazo.
El mobiliario del hospital no salió indemne de la refriega. El despacho presentó graves desperfectos, incluyendo pantallas de ordenador volcadas y las molduras de las puertas completamente arrancadas de su sitio.
Tras el aviso urgente, patrullas de la Policía Nacional se personaron en el lugar con suma celeridad. Tras recabar los testimonios y pruebas necesarias, procedieron a la detención de los implicados. Lejos de deponer su actitud, uno de los arrestados arremetió brutalmente contra los agentes, lanzando golpes y patadas, además de escupirles y proferir constantes insultos durante su traslado.