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CRÍTICA

Tao Dance Theater: la revolución de la danza contemporánea en el Auditórium de Palma

Lo visto el 1 de octubre fue la exhibición de la madurez artística de Tao Ye, mostrándose sobre el escenario el punto de inflexión en cuanto a su estilo electrizante

El paso por el Auditórium de Palma de la compañía Tao Dance Theater sin duda es por el momento el acontecimiento del año en dominios de la danza y, probablemente, también el acontecimiento del año en lo relacionado con las artes escénicas. ¿Por qué lo digo? Estamos hablando de la compañía que fue cofundada por el coreógrafo chino Tao Ye, cuyas piezas recientes están revolucionando la danza contemporánea a nivel mundial. De hecho, ya son legión las compañías internacionales de danza que solicitan autorización de Tao Ye para incorporar a sus repertorios tan espectaculares coreografías.

Lo visto la noche del 1 de octubre fue la exhibición de la madurez artística de Tao Ye, mostrándose sobre el escenario el punto de inflexión en cuanto a su estilo electrizante, en las series numéricas y en el movimiento circular, que son señas de identidad de sus creaciones, rozando, sin duda alguna, la genialidad. Las dos coreografías del programa, 13 y 14 (los números se corresponden con la dimensión del cuerpo de baile en cada caso), fueron estrenadas en enero de 2023, en el Centro Nacional de Artes Escénicas de Pekín, y son las mismas que ese mismo año recibieron el reconocimiento de la Bienal de Venecia que otorgó a Teo Dance Theater el León de Plata. Ambas coreografías son, asimismo, hijas de la pandemia del Covid-19, desde el momento en que son testimonio de transformación de la compañía.

En la primera parte se representó 13, excelente muestra del movimiento circular con el cuerpo de baile exhibiendo una milimétrica exactitud en el movimiento de los pies desnudos. La masa evolucionando al son de una pieza minimalista al piano, compuesta por Xiao He, un cantautor que le imprime giros vanguardistas al folclore chino y que desde el año 2011 colabora de manera estrecha con Tao Ye. Por cierto, no confundir con el compositor clásico Xiao He, fallecido en 2011 y gloria nacional en China.

13 incluye solos y algo parecido al paso a dos, aunque siempre inmersos en la densidad del grupo, sin distinción entre hombres y mujeres, que esta es una de las características del trabajo de Tao Ye: anular los roles que en la danza se atribuyen al bailarín (virilidad) y a la bailarina (ligereza). Todo evoluciona al unísono como un magma que se expande con gran destreza a lo largo y ancho del escenario. Una cruda belleza se apodera del conjunto. 

En la segunda parte, 14, la pieza multicolor inspirada en el ritmo extremo a partir de una concepción sonora del propio Tao Ye similar al metrónomo. Pude imaginar a parte del público estresado por el insistente y permanente latir del tiempo durante la media hora de duración de la coreografía. Podías superar la situación únicamente abandonándote en la inmensa belleza que destilaba aquella serie de formas que en ocasiones quedaban congeladas, a pesar del omnipresente metrónomo. De nuevo, la filosofía de trabajo de Tao Ye imprimía celosamente un carácter unisex al cuerpo de baile, dominado por una extraordinaria coordinación, pues en caso contrario se derrumbaba el efecto estético de unos movimientos nacidos de la concentración y de un esfuerzo llevado al máximo nivel. Un arcoíris en perpetuo nacer y morir.

Tao Ye no pudo desplazarse a Palma, aunque sí lo hizo Duan Ni, autora del espectacular vestuario, combinando la armonía de colores y el pragmatismo para facilitar la galería de movimientos perfumados por la filosofía oriental.  

Duan Ni es también cofundadora de Tao Dance Theater y ella misma, una bailarina de prestigiosa trayectoria. Es, asimismo, la esposa de Tao Ye. No lo había dicho: también, Duan Ni, autora del vestuario de 13 inspirado en tonalidades apagadas, lo que permitía visualizar mejor formas en constante cambio, incluyendo tropiezos y caídas, tan alejadas de las poses y estética a que nos tiene acostumbrados la historia moderna de la danza.

Lástima que no se llenase el patio de butacas (el anfiteatro estaba cerrado), ante tan espectacular despliegue de genio. Bastando con observar curioso el desarrollo de ambas coreografías, para comprender que sí hay un antes y un después en la concepción de la danza contemporánea vistas 13 y 14: la serie fluida de pasos característicos ya asentados es cuestionada de manera  implacable, se diría que también herética, obligando a cuestionarlo todo.