La rebelión del campo mallorquín: 56 fincas desafían al cambio climático plantando 2.424 árboles frutales
Algarrobos, almendros, granados e higueras, entre las especies elegidas para ser sembrados
En una época en la que para muchos expertos el cambio climático parece un monstruo invencible y la fruta local un recuerdo de infancia, Mallorca ha decidido hacer algo tan revolucionario como efectivo: plantar árboles. Muchos árboles. Exactamente 2.424 árboles frutales resistentes al cambio climático, sembrados por 56 fincas ecológicas que, lejos de rendirse al calor, la sequía y las modas importadas, han optado por el método ancestral: hundir las manos en la tierra y mirar al futuro con raíces profundas.
El proyecto, bautizado con el muy poco discreto nombre de Mallorca en Fruit, lleva dos años demostrando que la resiliencia no se tuitea, se cultiva. Olivos (846, porque el Mediterráneo sin olivos no se entiende), algarrobos (361, los duros del campo), almendros (325), granados (165), higueras (138), albaricoqueros (127), ciruelos y otros cítricos adaptados al clima mediterráneo completan este ejército vegetal dispuesto a resistir sequías, olas de calor y cualquier predicción apocalíptica.
Detrás de esta ofensiva verde está Apaema, la Asociación de Producción Agraria Ecológica de Mallorca, con el respaldo económico de la Fundación Mallorca Preservation, que ha conseguido lo impensable: que los payeses puedan plantar sin que el bolsillo sufra un infarto. Con un esfuerzo económico mínimo, dicen, algo que en el campo suena casi a ciencia ficción.
Pero no se trata solo de sumar árboles como quien suma likes. El proyecto apuesta por variedades locales, esas que saben dónde están plantadas y no necesitan manual de instrucciones para sobrevivir al clima mallorquín. El objetivo es claro y casi romántico: rescatar la fruta local, hoy en evidente retroceso, y devolverle un futuro digno en los mercados y en las mesas.
Porque aquí no va solo de números, sino de estimular proyectos frutícolas, de reforzar la agricultura ecológica y de demostrar que la adaptación al cambio climático no siempre llega en forma de grandes discursos, sino de pequeñas decisiones repetidas finca a finca.
Y como no hay dos sin tres, Apaema y Mallorca Preservation ya han anunciado la tercera edición del proyecto. Los socios inscritos en el Consejo Balear de la Producción Agraria Ecológica podrán acceder a ayudas de 30 euros por árbol, con un mínimo de 20 y un máximo de 50 ejemplares por finca. Las solicitudes estarán abiertas hasta el 1 de enero de 2026, y las plantaciones deberán realizarse antes del 1 de marzo de 2027.
Mientras tanto, Mallorca sigue haciendo lo que mejor sabe: plantar futuro. Con humor, con ironía y, sobre todo, con raíces bien firmes. Porque si el cambio climático aprieta, aquí la respuesta es clara: más árboles y menos lamentos.
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