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‘Las piedras de Georgia’, oscuro y brillante poemario de Carlos Jover sobre el mal, la IA y el apocalipsis

El nuevo libro habla de lo malvado del ser humano y del fin de la especie que provocará la Inteligencia Artificial

En el poemario aparecen referencias a personajes malvados como Vlad Tepes, Charles Manson y Elizabeth Bathory

Carlos jover
Carlos Jover presenta su nuevo libro de poemas.

Trasladar a la poesía lo más oscuro y malvado del ser humano y acabar anunciando el apocalipsis que supondrá el fin de la especie podría parecer una incongruencia, pero Carlos Jover (Palma, 1959) ha demostrado que no es así y lo ha hecho de forma brillante escribiendo el poemario Las piedras de Georgia. El libro fue presentado el pasado jueves día 7 de mayo en la librería La Biblioteca de Babel de Palma, con la asistencia de numeroso público y una nutrida representación del mundo de las letras en Mallorca.

En el acto de presentación, el nuevo libro de Jover fue calificado como «una noche oscura sin luna» y realmente es así. Aparecen en el poemario referencias a lo más malvado del ser humano y desfilan en los versos personajes representantes de lo que se denomina el Mal como Vlad Tepes, Elizabeth Bathory, Alister Crowley o Charles Manson.

El poemario finaliza augurando el no futuro de la especie humana a causa de la inteligencia artificial: «Está en su prehistoria, y ya toma decisiones por su cuenta y en contra de sus programadores… pronto comprenderá, gracias a sus altas capacidades deductivas, que no hay peor enemigo para el planeta y la vida en él que el ser humano; y procederá en consecuencia», afirma Carlos Jover en esta entrevista.

Carlos Jover es ingeniero de Caminos y comisario de arte. Ha publicado ya varias novelas y libros de poesía. El precedente a Las piedras de Georgia fue Estado de excepción permanente, escrito durante la pandemia. Es un libro de poemas de imprescindible lectura para comprender Las piedras de Georgia.

Las piedras de Georgia ha sido publicado por Ediciones Vitruvio, editorial especializada en poesía y de reconocido prestigio. Con este motivo entrevistamos al autor.

PREGUNTA.- El misterioso título del poemario, Las piedras de Georgia, seguro que recoge el sentido del libro. ¿Podría darnos alguna pista?

RESPUESTA.- En efecto, este libro responde a un proyecto de conjunto, que aúna todos los poemas en una determinada dirección. Quiero decir que no se trata de una colección de poemas reunida sin más, sino que ha sido elaborada bajo el signo de una tesis que la justifica. Creo que ese debe de ser, además, el sentido de todo libro maduro, y lo que distingue la literatura de verdad, al menos en lo que uno intenta, de la mera concatenación de ocurrencias y pequeños y fortuitos hallazgos.

P.- ¿A qué responde el título y el proyecto en sí?

R.- Tiene que ver con unos hechos que curiosamente he comprobado que mucha gente desconoce, al menos entre las personas a las que he preguntado entre conocidos. Eso tal vez saque a colación los problemas que afectan a la información y a la desinformación, tema que es de tanta actualidad. Pero eso ya lo trataremos más adelante. El título hace referencia a algo que ha ocurrido en el estado norteamericano de Georgia muy recientemente, y que incluso ha sido tema de debate en diversas campañas electorales allí. En 1979 apareció por el condado de Elbert,Georgia (USA), un individuo que se presentó como Robert C. Christian. Adquirió un terreno y financió la construcción en él de un monumento de granito, que fue levantado en 1980 por la empresa de Joe H. Fendley, a quien Christian exigió mantener en secreto el proyecto. Ese monumento ha sido conocido como las Piedras Guía de Georgia, y constaba de cuatro menhires de seis metros de altura, de un peso superior a las 100 toneladas, unidos por arriba con una losa plana horizontal de forma cuadrangular. En la superficie de los menhires verticales se leía un mensaje escrito en ocho idiomas (inglés, español, suaheli, hindi, hebreo, árabe, chino antiguo y ruso), uno por cada cara de las cuatro losas, y en los cantiles de la losa superior aparecía un mensaje más corto en cuatro escrituras antiguas (cuneiforme babilónica en la cara norte, griego clásico en la cara este, sánscrito en la cara sur, y en jeroglíficos egipcios en la cara oeste). La alineación de las piedras respondía a criterios astronómicos. El mensaje en español constaba de 31 líneas con 10 frases. La primera decía: «Mantener la humanidad a menos de 500.000,00 en equilibrio perpetuo con la naturaleza». Por este y el resto de los mensajes, el monumento fue tomado como una manifestación evidente del llamado Nuevo Orden Mundial, impulsado, según las teorías llamadas de la conspiración, por los supuestos globalistas que mueven en la sombra los hilos del mundo y de la Historia. Grupos de ultraderecha norteamericana como Qanon lo colocaron en el centro de sus dianas, calificándolo incluso de ara demoníaca para el sacrificio humano. Fue tema de disputa en las elecciones, hasta el punto de que el 6 de julio de 2022 alguien detonó una bomba que lo dejó parcialmente destruido. Después de ello, las autoridades locales tomaron la decisión de derribarlo por completo.

P.- Ciertamente es un tema que no se conoce prácticamente por aquí. Es curioso cómo se transmite la información. ¿Cómo se le ocurrió llevar a la poesía un asunto tan… prosaico?

R.- Bueno, en realidad el debate suscitado por el monumento, a mi entender, ponía sobre el tapete una línea de desarrollo de la historia humana que siempre ha progresado en la oscuridad, y que tiene que ver con ese viejo conocido que es el Mal. Por eso he elaborado el libro en tres apartados, el primero, Raíces, que recoge algunos casos antiguos o anteriores, que ya apuntan en esa dirección de la otra realidad oscura; el segundo, Menhinres, es el que desarrolla todo lo que tiene que ver con las piedras de Georgia propiamente dichas; y el tercero, No future, es una proyección, muy pesimista, lo reconozco, de lo que está por venir.

P.- ¿Qué casos más llamativos o singulares ha recogido en el primer apartado?

R.- Se trata de una selección muy personal, que tiene que ver con lo que a mí me ha impresionado más a lo largo de mi vida. Desde Vlad Tepes a Elizabeth Bathory, pasando de manera muy especial con el más reciente de Alister Crowley, el denominado más malvado de los hombres por la prensa de su tiempo, y cuya influencia se deja notar todavía en el mundo de hoy en día. Su casa en Escocia frente al lago Ness, por ejemplo, fue adquirida por Jimmy Page, el guitarrista de Led Zeppelin, y su imagen aparece como invitado de honor en el collage de la portada del álbum Sargent Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles, lo cual indica que el movimiento de adeptos no terminó con su expulsión de Sicilia por parte de Mussolini, y su posterior fallecimiento en 1947. De hecho, Charles  Manson tomó de la abadía de Thelema en Cefalú la idea para organizar su terrorífica secta La Familia Manson. Otro caso reciente y que constituye un misterio es el de Jacobo Grinberg, al que se refiere el poema que cierra el primer apartado del libro.

P.- En verdad que estos asuntos no parecen propios de la poesía. ¿No le parece que podría haber tratado todo esto mejor en un texto ensayístico, o al menos puramente narrativo?

R.- No lo sé. Considero que los géneros no deben entenderse como compartimentos estancos y de índole predeterminada. De hecho, lo que apunta ha sido uno de los problemas que ha sufrido este libro para su publicación. Varios editores me manifestaron que no encontraban lo que ellos llamaban el yo poético, y declinaron su publicación. Como si la poesía tuviese siempre que pergeñar un hálito emocional para ser considerada como tal. Hasta que, a través de un crítico literario de Madrid, que descubrió alguno de mis libros y al que mostré éste, me presentó al editor de Vitruvio, Pablo Méndez, que apostó enseguida por él. Y estoy muy contento con la edición, que es magnífica.

P.- En el prólogo habla de que el libro contiene referencias a otro anterior, que es necesario conocer para la comprensión total de algunos símbolos incluidos en él.

R.- Sí, así es. El poemario se titula Estado de excepción permanente, que fue escrito durante el confinamiento de la pandemia del Covid 19, y publicado en 2021 por otra editorial de Madrid, por cierto, Ediciones Rilke. Las figuras del castor, los perros dormidos al sol o el río detenido están allí desarrolladas bajo una tesis que el actual libro culmina.

P.- En el tercer apartado, No future, apunta a un horizonte en verdad apocalíptico. ¿En qué se sustenta ese pesimismo?

R.- Sí, allí aparece lo que a mi entender va a constituir, ya sin remedio, el fin de nuestra especie. Y curiosamente hace un par de semanas Elon Musk, durante un juicio que dirime la propiedad de los primeros algoritmos de Open IA, manifestó lo mismo que a mí me parece que va a suceder: que la IA es el verdadero Terminator de la especie humana, y nunca una herramienta sin más. Está en su prehistoria, y ya toma decisiones por su cuenta y en contra de sus programadores. Podría poner varios ejemplos reales, pero sería largo y tal vez no es el momento en esta entrevista. En todo caso, algo que no tiene límites en cuanto a conocimientos y su procesamiento posterior pronto comprenderá, gracias a sus altas capacidades deductivas, que no hay peor enemigo para el planeta y la vida en él que el ser humano; y procederá en consecuencia. Eso es lo que yo creo.

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