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La patronal balear alza la voz contra la turismofobia: «Muchos de los que critican el turismo viven de él»

La CAEB admite que la vivienda es un problema en Baleares "como en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Canarias, Vigo o Burgos"

La gran patronal CAEB ha salido este miércoles al paso de los discursos turismofóbicos que acompañan el ambiente previo a la manifestación antiturística que se ha convocado para este domingo por las calles de Palma. Una manifestación que trae como elemento tenso la reciente detención de dos activistas por vandalizar varias inmobiliarias en la localidad de Santa Maria. La presidenta de la CAEB, Carmen Planas, pide «huir de los extremismos» para afrontar el debate sobre la relación del turismo con la sociedad balear.

Planas ha difundido este miércoles un manifiesto con el que los empresarios de las islas intentan dar una visión completa de la trascendencia del turismo en las islas como respuesta a los discursos turismofóbicos que algunos han decidido incrementar de cara a la manifestación del domingo en Palma.

«El turismo atraviesa buena parte de nuestra actividad cotidiana. Muchas personas que lo critican trabajan directa o indirectamente gracias a él, se benefician de una economía local cuyo tamaño y diversidad serían muy distintos sin la demanda turística. En 2025, el turismo generó en Baleares más de 23.400 millones de euros de gasto total, repartidos entre todos los sectores», ha dicho Planas en un mensaje directo a organizaciones y partidos políticos que se han entregado abiertamente a un discurso claramente contrario a la principal actividad económica de las islas.

La presidenta de la CAEB admite que la vivienda es uno de los principales problemas de Baleares, pero añade que también lo es «en Madrid, Barcelona, Málaga, Valencia, Canarias, Vigo o Burgos. En todas ellas, el precio de la vivienda se ha disparado entre el 35 y el 60% en los últimos 5 años».

Completa el panorama reconociendo que «el turismo influye, pero no explica por sí solo una crisis que responde también a décadas de escasa promoción de vivienda pública, al aumento de la población residente, a la segunda residencia, a la inversión inmobiliaria internacional, a la existencia de viviendas vacías, a la lentitud administrativa, a la escasez de suelo disponible y a decisiones urbanísticas y fiscales acumuladas durante años».