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PRIMERA LÍNEA

Jaume Sastre, ese titiritero ‘indepe’ que no da para más

Jaume Sastre i Font, presidente de la Assemblea Sobiranista de Mallorca, en declaraciones a la prensa local ha dicho que la inmigración es guay para la independencia, porque así podrán explicarles a los hispanos recién llegados que Mallorca es una colonia, como en el pasado lo fueron los países de los que proceden. Primero de todo, ¿en qué quedamos? Cataluña en tiempos de Jordi Pujol primó la inmigración magrebí, antes que la hispana, por razones de idioma. Ahora la apuesta sería de hispanohablantes por lo de colonias.

Total, que hemos pasado de la imposición idiomática a la reivindicación de liberarnos como colonias. Y lo dice un maestro de la escuela pública si bien por encima de todo un ferviente militante de los argumentos tocapelotas, o lo que es lo mismo, «persona muy irritante y que fastidia». La RAE. Parece que a estos descerebrados les molesta que los siglos XVI, XVII y XVIII en la historia de la humanidad, construyeran un notable hito en la conquista de derechos, la presencia española en ultramar; al contrario de otras presencias que sí eligieron imponer la colonización e incluso el exterminio de nativos. 

Las universidades y hospitales más antiguos del nuevo mundo, además de un colosal patrimonio artístico y cultural, llegaron con los españoles, mucho antes que con los nefastos conquistadores occidentales que les siguieron a costa de devastar territorios, acabar con el máximo número de autóctonos, y por supuesto, menospreciar sus costumbres hasta la extenuación.

Por algo nos llamaron, un largo tiempo, madre patria, reconociendo así la aportación española al nuevo mundo, entendido por nosotros como nuevas provincias de igual a igual con las peninsulares e insulares. La mala fe, de nosotros como descendientes de todo aquello, infecta lo que hoy somos. 

La contradicción más divertida, incluso folclórica, es que mientras explican los separatistas de la Assemblea Sobiranista a los hispanos nou vinguts a Mallorca, que también nosotros -como ayer ellos-, hoy somos víctimas del colonialismo imperialista hispano, sus espías en los patios de recreo, darán la vara intransigente a sus hijos por hablar un idioma prohibido aquí, que es el mismo idioma que en el pasado convirtió a esos hispanos de ultramar en ciudadanos de igual a igual con los de Petra o Biniali por poner un ejemplo. 

Jaume Sastre i Font debe ser inhabilitado por la Conselleria de Educación como profesor de la enseñanza pública, por ese profundo desconocimiento de la Historia de España. Algo que no pasará, porque aquí andamos fuertes en el andamiaje de un reino de taifas en sintonía con las apetencias del PP y el PSIB-PSOE. No digamos ya Més, de particular querencia para Sastre. Lo que explica bien a las claras la insistencia de Vox en devolver al Estado la competencia en Educación porque se está destruyendo la columna vertebral de nuestra verdadera historia, como colectivo social. 

Tengo entendido que Sastre, titiritero indepe, es el quinto en presidir la Assemblea Sobiranista de Mallorca, en la que incomprensiblemente fue a recalar, incluso también a presidir, el pepero Cristòfol Soler, mucho más por despecho que por otra cosa. Puesto que fue defenestrado de la presidencia del Govern por un iracundo Gabriel Cañellas, en alianzas inconfesables. No dudo de que su papel, en el Consolat de Mar, hubiera sido notable caso de continuar, porque el equipo de gobierno que eligió lo tengo bien grabado en la memoria y era incontestable, caso de haber prosperado. 

Eran los tiempos en que José María Aznar exigió a Cañellas renunciar a la presidencia, por el escándalo del túnel de Sóller (estuve en el juicio y me tocó escribir una corrosiva columna), en puertas de que fuera a producirse el relevo en Moncloa. Sastre, en cambio, es un simple pitufo indepe y no otra cosa. Alguien que se ha consagrado a renunciar a herencias, del gran pasado compartido durante siglos, avalado por arròs brut y ball de bot.

La paradoja es, que tanto el arròs brut como el ball de bot, la metrópolis de Barcelona, en sí misma pulcramente colonialista (Països Catalans, obvio), ha cambiado lo uno por calçots, y lo otro, por Castellers, ya saben. El descamisado en verde personaje que preside la Assemblea Sobiranista de Mallorca es un simple pelele de la Cataluña imperial, incapaz de entender que los hispanos nou vinguts estarían en las antípodas de sus ensoñaciones porque les importa una higa eso de las colonias. Van a lo suyo sin más y a comer caliente, porque todavía hoy eso es posible en Baleares sin depender de creer en Dios, en Més, en el PI, en la renacida UM, incluso el PSIB.