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TRIBUNALES

Un empresario magrebí de Mallorca viola a su empleada y se le tira encima para asfixiarla: «¿Y ahora qué hago, te mato?»

El acusado, dueño de una cafetería de Cala Rajada, se enfrenta a 24 años de cárcel y al pago de una indemnización de 35.000 euros

El jefe de una cafetería de la localidad de Cala Rajada (Mallorca) se enfrenta a 24 años de cárcel por destrozar la vida de una de sus empleadas mediante un acoso sistemático basado en agresiones sexuales, violaciones y chantajes despiadados. La víctima, según relata la Fiscalía, llegó a vivir un auténtico infierno hasta el punto de que intentó quitarse la vida.

Los hechos tuvieron lugar entre mayo y noviembre de 2024. Aprovechando su posición de superioridad, el acusado, de origen magrebí, acudía a la cafetería no para trabajar, sino para vigilar y controlar a la víctima. La tocaba por la cintura, el trasero, el pelo y la olía, mientras la presionaba diciéndole que era muy guapa, que se había casado muy joven y que necesitaba a un hombre que le diera dinero, según el escrito de acusación.

La situación escaló a niveles insoportables cuando el acusado extendió sus tentáculos de control hacia el marido de la empleada, quien trabajaba en una peluquería de su propiedad. El agresor, que por aquel entonces tenía 30 años, la amenazaba constantemente asegurándole que si no accedía a ser su novia o a tener relaciones sexuales, los echaría a ambos a la calle, dejándolos sin trabajo y sin la vivienda en la que residían.

En su desesperación, la mujer llegó a ofrecer pagarle a su propio jefe para que les mantuviera el contrato de trabajo, a lo que el acusado respondió con total frialdad: «con tener sexo una sola vez, les haría a ambos el contrato». Incluso llegó a realizarle una videollamada en horas de trabajo bajándose los pantalones para enseñarle sus partes íntimas.

Por si fuera poco, el terror no se limitaba al puesto de trabajo. Las agresiones y las amenazas también se daban en el coche. «¿Y ahora qué hago, te mato?», le llegó a espetar en verano de 2025 durante un trayecto hacia el municipio de Manacor mientras daba volantazos violentos para amedrentarla.

Tras detener el vehículo, le desabrochó el cinturón a la fuerza, la agarró brutalmente por los brazos y la cara y la besó en la boca. Al terminar, la amenazó con agredirla si se lo contaba a su esposo.

En otra ocasión, el procesado detuvo el vehículo en un parking público de Cala Millor, se metió en el asiento del copiloto y se abalanzó sobre ella, manoseándole las partes íntimas. Cuando la víctima empezó a gritar desesperada, él la agarró del cuello para callarla y le advirtió: «no le cuentes nada a tu marido, que podría matarle y no sabes de lo que soy capaz».

El episodio más oscuro y violento ocurrió el 22 de noviembre de 2024 a las afueras de Manacor. Dentro de un coche, el acusado se subió encima de la víctima, la inmovilizó agarrándola fuertemente de las muñecas y poniendo su peso sobre su cara para impedirle respirar y evitar que gritase. Acto seguido, le bajó el pantalón y la violó en contra de su voluntad. Tras consumar el acto, volvió a amenazarla con represalias hacia ella y su marido si abría la boca.

El daño psicológico infligido fue devastador. El acoso prolongado y las brutales agresiones llevaron a la víctima a sufrir un trastorno de estrés postraumático severo y, en la más absoluta desesperación, sufrió un intento de suicidio.

La Fiscalía pide un total de 24 años de cárcel para el individuo por cuatro delitos, uno de acoso sexual, dos de agresión sexual sin penetración y otro por la violación. Además, deberá indemnizar a la víctima con 35.000 euros por el brutal daño moral causado.

El juicio arranca este jueves en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de las Islas Baleares.