Golpe al narcotráfico marítimo: máscaras hiperrealistas y más de 300 kilos de cocaína entre Cataluña y Mallorca
La operación se salda con 21 detenidos, algunos de más de 70 años, 400.000 euros intervenidos y la incautación de armas y 22 vehículos de alta gama
Golpe definitivo a una de las redes criminales más complejas del narcotráfico marítimo en Baleares. La Guardia Civil, a través del Equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de las comandancias de Baleares y Barcelona, junto a los funcionarios de Vigilancia Aduanera de la Agencia Tributaria de Palma y Cataluña, han logrado desarticular por completo una influyente organización dedicada al tráfico masivo de cocaína entre la Península y el archipiélago balear en el marco de la denominada Operación JOKER.
El principio del fin para este entramado criminal comenzó el 21 de enero de 2026. Aquel día, los agentes de aduanas y de la policía judicial interceptaron en el Puerto de Palma un vehículo recién desembarcado de un ferry procedente de Barcelona. Al volante viajaba un hombre de más de setenta años cuyo comportamiento levantó sospechas.
Al inspeccionar a fondo el automóvil, los investigadores descubrieron un sofisticado doble fondo en el que se ocultaban 44 kilogramos de cocaína. Esta valiosa incautación inicial se convirtió en la pista fundamental que permitió a las fuerzas de seguridad tirar del hilo, identificar a la cúpula de la banda y reconstruir de forma minuciosa todo su esquema operativo en Mallorca.
A lo largo de seis meses de intensas pesquisas transcurridos entre enero y julio de 2026, los agentes comprobaron que la red operaba mediante una clara división del trabajo compuesta por dos ramas operativas. Por un lado, la estructura asentada en Cataluña se encargaba de gestionar la adquisición directa de la cocaína, acomodar la sustancia en compartimentos ocultos o «caletas» especialmente diseñados en los vehículos y coordinar su transporte embarcado por vía marítima hacia las islas.
Por otro lado, la rama afincada en Mallorca se ocupaba de recibir la mercancía en el puerto balear y asegurar su posterior redistribución en una amplia red de puntos de venta repartidos por toda la isla.
Para eludir el constante rastreo policial, los miembros del grupo adoptaban estrictas medidas de seguridad y contravigilancia durante todos sus desplazamientos en los trayectos entre la Península y Baleares, sumadas a la alta ingeniería empleada en la modificación técnica de sus automotores para no dejar rastro.
La constante vigilancia sobre la banda dio sus frutos mediante varias intervenciones estratégicas que neutralizaron a tiempo la llegada de importantes cantidades de estupefacientes al mercado ilegal. En una de las actuaciones más relevantes desarrolladas en la ciudad de Badalona, las fuerzas de seguridad decomisaron un voluminoso cargamento de 225 kilogramos de cocaína. Posteriormente, en una nueva intervención llevada a cabo de nuevo en el Puerto de Palma, se aprehendieron cerca de 66 kilogramos adicionales.
En el cómputo global de las actuaciones y tras los registros domiciliarios, la Operación JOKER se saldó con un balance final de cerca de 303 kilogramos de cocaína y 20 kilogramos de hachís retirados del mercado negro. Además, los agentes lograron intervenir aproximadamente 400.000 euros en efectivo, dinero que procedía directa e ilícitamente del lucrativo negocio del narcotráfico.
El impresionante despliegue final de la operación se llevó a cabo entre Cataluña y Baleares, concluyendo con la detención de 21 personas y la práctica de minuciosos registros en distintas viviendas de las localidades mallorquinas de Palma y Alcudia.
En estas inspecciones, los agentes descubrieron un sofisticado arsenal logístico y táctico compuesto por 22 vehículos de alta gama, tres armas de fuego, dispositivos eléctricos de descarga tipo taser, cinta policial, pasamontañas, abundante dinero en efectivo, valiosa documentación y llamativas máscaras hiperrealistas de silicona.
Los investigadores sostienen la firme hipótesis de que gran parte de este material táctico y de disfraz no solo se utilizaba para eludir el control de las autoridades, sino que estaba explícitamente destinado a la comisión de «vuelcos», es decir, violentos robos de droga y dinero perpetrados directamente contra otras organizaciones rivales del crimen organizado.
Hasta el momento, la autoridad judicial ha decretado el ingreso en prisión provisional para 19 de los 21 detenidos, mientras la investigación continúa abierta y las fuerzas de seguridad no descartan nuevas actuaciones.