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Un falso monje budista revoluciona el aparcamiento de sa Calobra con una insólita exhibición de kung fu y meditación

El hombre, vestido con una túnica naranja, sorprendió a decenas de turistas al recorrer el aparcamiento realizando movimientos de artes marciales

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Julio Bastida

Los visitantes que este pasado domingo por la tarde se encontraban en el aparcamiento de sa Calobra, uno de los enclaves turísticos más visitados de Mallorca durante el verano, difícilmente olvidarán la escena que presenciaron. Lo que parecía una jornada más de intenso trasiego de vehículos y turistas acabó convirtiéndose en un espectáculo completamente fuera de lo habitual.

En plena temporada estival, el aparcamiento de sa Calobra registra una enorme afluencia de visitantes. Centenares de turistas, especialmente procedentes de Alemania y Reino Unido, llegan cada día hasta este emblemático rincón de la Serra de Tramuntana, convertido desde hace años en una de las paradas imprescindibles para quienes visitan la isla.

Fue en ese escenario donde, avanzada la tarde, hizo su aparición un hombre vestido con una llamativa túnica naranja, similar a la que tradicionalmente utilizan los monjes budistas. En el budismo, este color posee un profundo significado espiritual, ya que simboliza la iluminación, el desapego y la búsqueda del conocimiento, siendo el tono característico de la vestimenta de numerosos monjes de esta religión.

Sin embargo, lo que comenzó como una presencia llamativa terminó convirtiéndose en una escena que captó inmediatamente la atención de todos los presentes. Tal y como puede apreciarse en el vídeo grabado por varios testigos, el hombre comenzó de forma repentina a recorrer el aparcamiento corriendo mientras realizaba llamativos movimientos propios de las artes marciales. Entre carreras y gestos, ejecutó diferentes técnicas que recordaban al kung fu, sorprendiendo a los numerosos turistas que en ese momento caminaban hacia sus vehículos o acababan de llegar para visitar la cala.

La escena fue adquiriendo un tono todavía más surrealista cuando el protagonista decidió quitarse la parte superior de la túnica, quedando con el torso descubierto. Lejos de detenerse, continuó su particular exhibición subiéndose sobre bancos, apoyándose en barandillas y ejecutando nuevos movimientos de combate en mitad del aparcamiento.

Durante varios minutos fue alternando posiciones defensivas, golpes al aire y posturas características de distintas disciplinas orientales con momentos de aparente concentración y meditación, todo ello ante la mirada entre sorprendida y divertida de quienes se encontraban en el lugar.

Muchos de los turistas optaron por sacar sus teléfonos móviles para inmortalizar una escena completamente inesperada en uno de los puntos más visitados de Mallorca durante el verano. El vídeo refleja cómo numerosas personas observan la escena mientras otras continúan caminando con curiosidad, intentando comprender qué estaba ocurriendo.

El episodio concluye con un detalle que ha llamado especialmente la atención de quienes han visto las imágenes. Al finalizar la improvisada exhibición, se escucha a varios residentes comentar la situación en mallorquín mientras se dirigen a algunos turistas con una frase cargada de ironía: «Això és Mallorca» («Esto es Mallorca»), provocando las risas de algunos de los presentes.

El insólito episodio quedó grabado en vídeo y no tardó en despertar la curiosidad de quienes han visto las imágenes, convirtiendo una tranquila tarde de verano en sa Calobra en una escena tan inesperada como difícil de explicar para los cientos de visitantes que se encontraban allí.

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