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«Me dieron 12 tirones, pensaba que me mataban»: el brutal relato de Tomeu, el anciano de 88 años asaltado en Palma

Familiares de la víctima apuntan que el agresor contó con información privilegiada de un conocido de la familia

Brutal asalto de madrugada a un anciano de 88 años mientras dormía en Palma

Detenidos dos de los sudamericanos que asaltarona un anciano de 88 años mientras dormía en Palma

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Julio Bastida

Un vecino de 88 años de la barriada de La Soledad vivió una auténtica pesadilla durante la madrugada del pasado sábado, cuando un asaltante irrumpió en su vivienda y entró directamente en su dormitorio para arrancarle del cuello una gruesa cadena de oro macizo mientras dormía. La víctima, Tomeu, sufrió diversas lesiones y asegura que el mayor daño ha sido el miedo tras un episodio que cree que pudo costarle la vida.

Los hechos ocurrieron alrededor de las 04.30 horas. Según relata el anciano, el ladrón se abalanzó sobre él mientras descansaba y empleó una violencia extrema para robarle la cadena de oro. «Yo estaba durmiendo, a las cuatro y media más o menos, y vino uno y me quitó una cadena de oro que llevaba. Era de oro macizo, era gruesa. Pegó doce tirones y no había manera de arrancarla. Me quemó. Si me hubiera cogido por aquí, me corta el cuello», explica Tomeu, todavía afectado por lo sucedido.

La víctima asegura que apenas tuvo tiempo de reaccionar debido a la violencia del ataque. «Me la sacó tirando de la cadena. Yo estaba durmiendo y con la fuerza que hizo ni me di cuenta. Yo decía: ¿Vienen a por mí a matarme?», recuerda. Las lesiones provocadas por el forcejeo son visibles. Su nieta muestra los hematomas en brazos y manos, además de la herida en el cuello causada por los tirones.

«Está lleno de golpes. Las manos estaban hinchadas. Aquí tiene otro golpe y la herida de la cadena, que le acaban de curar. La del cuello es la más grande; ahora está tapada, pero tenemos fotografías», explica la familiar. La familia sostiene que los autores actuaron con un conocimiento preciso de la vivienda y de la ubicación del dormitorio, lo que hace sospechar que el robo fue planificado previamente.

«Hay un sospechoso que es el que les da las indicaciones y les deja la puerta de abajo abierta, o les facilita la entrada con una llave. Les dice por dónde entrar, por dónde ir, llegan hasta la casa, abren la puerta y van directamente a la habitación donde él está durmiendo», afirma la nieta.

El propio Tomeu apunta a una posible traición de alguien de su entorno familiar. «Este que entró era novio de una nieta. Se ve que le quitó la llave y abrió la puerta de atrás. Les dio el camino porque, a oscuras, si hubieran hecho ruido, nos habríamos enterado, pero sabía perfectamente por dónde venir». El anciano también destaca que los asaltantes conocían a la perfección la distribución del inmueble de cuatro plantas y que lograron desplazarse por su interior sin encender ninguna luz.

«Entraron por detrás. Se ve que sabían por dónde, porque a las cuatro y media de la mañana no había luces encendidas. Sabían perfectamente el camino», señala. Tras el violento robo, Tomeu continúa recuperándose en su domicilio. Aunque no sufrió fracturas, reconoce que las secuelas físicas y psicológicas son difíciles de superar. «Mal. Mal me encuentro, pero el susto más que nada. No tengo nada roto; la mano está hinchada de los golpes, pero lo peor ha sido el miedo», concluye.

La agresión ha generado una profunda preocupación entre los vecinos de La Soledad, que denuncian la inseguridad en el barrio y reclaman un refuerzo de la presencia policial tras un asalto que tuvo como víctima a un hombre de avanzada edad mientras dormía en su propia casa.

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