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VIOLENCIA ESCOLAR

Denuncian a un alumno venezolano por extorsión en un colegio de Palma: «Quiero 10 euros por semana»

El joven, apodado ‘el matón’, continuó intimidando a sus compañeros incluso fuera del centro escolar

«Quiero 10 euros por semana o vosotros veréis. Os pegaré a todos». Con esta frase, tan cruda como inquietante, un alumno de tan solo 13 años habría sembrado el miedo en un conocido colegio de Palma. Según denuncian padres y docentes, el menor, de nacionalidad venezolana, se habría convertido en el auténtico terror del centro escolar, instaurando un sistema de extorsión entre sus propios compañeros. En el colegio, el resto de niños lo llaman ‘el matón’ y le tienen pánico debido a su fuerza y agresividad.

Los hechos, que se arrastran desde hace varios meses, han generado una creciente alarma en la comunidad educativa. Alumnos del centro, algunos visiblemente afectados y con miedo a represalias, alertaron primero a sus familias. Posteriormente, las quejas llegaron al profesorado y a la dirección del colegio, que se encontraron con un escenario tan grave como difícil de controlar: un menor violento, agresivo y totalmente fuera de control que exigía dinero a cambio de «dejar vivir tranquilos» al resto de estudiantes.

La cantidad exigida era clara y fija: 10 euros semanales. Quien no pagaba, según los testimonios recogidos, se exponía a amenazas, intimidaciones y posibles agresiones físicas. «Nuestros hijos iban a clase con miedo», relatan algunos padres, que aseguran que el ambiente escolar se volvió irrespirable.

Ante la presión de las familias y la gravedad de los hechos denunciados, la dirección del centro decidió expulsar al alumno. Sin embargo, lejos de solucionar el problema, la medida habría resultado insuficiente. Según explican los padres, el menor no solo no mostró arrepentimiento alguno, sino que continuó acosando y amenazando a sus compañeros fuera del recinto escolar.

Uno de los episodios más inquietantes lo relata un padre que contactó con  OKBALEARES. Según su testimonio, al llamar a la madre del supuesto extorsionador para pedir explicaciones, pudo escuchar de fondo cómo el adolescente también lo amenazaba a él, en un tono desafiante y violento, demostrando —según asegura— una absoluta falta de respeto y control.

La indignación es generalizada. Padres, profesores e incluso miembros de la dirección del centro han mostrado su hartazgo ante una situación que consideran insostenible. «Entendemos que se trata de un adolescente de 13 años, pero no puede permitirse que nuestros hijos vayan a clase y sean víctimas de extorsión y amenazas», señalan varias familias afectadas.

El caso ya ha sido comunicado a la Conselleria de Educación, a la Fiscalía de Menores y a la Policía Nacional, donde se ha interpuesto la correspondiente denuncia por la vía penal. Ahora será la justicia quien determine las responsabilidades y las medidas a adoptar.

Mientras tanto, el miedo sigue presente entre los alumnos y sus familias, que reclaman soluciones urgentes y contundentes para garantizar la seguridad en los centros educativos. Un nuevo caso que reabre el debate sobre la violencia escolar, la responsabilidad de las instituciones y los límites de actuación cuando el agresor es un menor.