PRIMERA LÍNEA

Confirmado: adiós Armengol

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El Consell Polític del PSIB-PSOE aclamó días pasados a la búlgara a su secretaria general Francina Armengol, quien confirmaba que no intentará la reconquista del Govern balear para el Pacte de Progrés en el 2027, pasándole el testigo a la armengolista Rosario Sánchez, a fecha de hoy la secretaria de Estado de Turismo en el obsceno juego del Monopoly sanchista.

La aclamación a la búlgara es sinónimo de lealtad inquebrantable que a su vez equivale a un compromiso que no se puede romper ni debilitar; incluso, a prueba de todo, como por ejemplo el hecho de que Armengol en su papel de presidenta del Congreso de los Diputados llevase tres años pulverizando la honorabilidad de este cargo institucional, anteponiendo el sectarismo a la independencia del poder legislativo, que es lo propio en democracia. De tal manera, a prueba de todo, que una aclamación a la búlgara es dar por buena la infame conducta de Armengol al frente del Congreso de los Diputados. 

En definitiva, Armengol –parece ser– prefiere repetir como cabeza de lista al Congreso, en las generales del 2027. Es decir, que todavía tiene un año por delante para seguir haciendo de las suyas en la Carrera de San Jerónimo, contribuyendo, un poco más, a dejar por los suelos su honorabilidad, y por supuesto, la del propio Congreso de los Diputados. La buena noticia es que se confirma lo que empezaba a darse por hecho: adiós, Armengol.

La otra buena noticia es que Rosario Sánchez, en absoluto, da la talla para medirse frente a la presidencia del Govern en ejercicio, Marga Prohens.  

Según los recientes sondeos de opinión, Rosario Sánchez solamente va a disponer de 14 diputados socialistas para ejercer la oposición en el Parlament Balear; tanto como quedar por completo eclipsada su capacidad dialéctica, pues según la RAE, eclipsar significa que «la capacidad de debatir ha sido opacada o superada por otra cosa» y esa otra cosa tiene todo que ver con la insignificancia de su grupo parlamentario. La debacle de los socialistas baleares no solo será como castigo al sanchismo. También jugará en su contra la absoluta mediocridad del actual grupo parlamentario.

Pero que no se confíe el centroderecha, pues en 2023 la diferencia de votos entre el PP y el PSIB-PSOE se movía en torno a los 20.000, por delante los populares, de manera que las campañas de intoxicación de la izquierda, que a buen seguro se incrementarán conforme se acerque la cita electoral, cabe suponer que pueden afectar severamente el resultado final; no en vano son ya 28 años los transcurridos desde el primer Pacte de Progrés en el año 1999, abriéndose un período de inestabilidad materializado en una alternancia con carácter permanente, alcanzando la izquierda el poder, no por méritos, sino por movilizaciones como la de las camisetas verdes en septiembre de 2013, que llevó a ganar las elecciones de 2015, abriéndose el capítulo más oscuro en la política balear, espejo –asimismo– del Gobierno Frankenstein de Pedro Sánchez constituido el año 2020, coaligándose el PSOE y Podemos. 

Antes fue la feroz campaña contra Jaume Matas, que en dos ocasiones llegó a presidir el Govern; primero en 1996, al ser descabalgado Cristòfol Soler a mitad de legislatura, y después en 2003, abriéndose hasta 2007 el período de  las grandes obras públicas, algo que jamás le perdonó la izquierda al quedar en evidencia su incapacidad para resolver el problema de las infraestructuras.

Jaume Matas llegó a presidir el Govern en 1996, viciado por la maniobra de Gabriel Cañellas para quitarse de en medio a un díscolo Cristòfol Soler, que él mismo había elegido cuando tuvo que abandonar el Govern, porque así se lo exigió José María Aznar por el escándalo del túnel de Sóller. Fue a sustituirle en 1999 el socialista Francesc Triay, a quien la imposición de la ecotasa a las bravas le costó la Presidencia en 2003, regresando al Consolat de Mar Jaume Matas, quien volvió a ganar en el 2007, aunque su aliado natural, Unió Mallorquina, decidió finalmente sumarse a la coalición de izquierdas, lo que hizo que Matas tirase la toalla ante la coalición de perdedores.

Todo ello explicado a grandes rasgos, sin olvidar la corrupción de UM que llevó a la desaparición del partido y a alguno de sus dirigentes a la cárcel, es la radiografía convulsa del período 1999-2023, en el que la izquierda llegó a gobernar durante cuatro legislaturas con su insustancial Pacte de Progrés.

Ahora parece ser que el centroderecha recupera la iniciativa en positivo. La encuesta del Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) que mencionaba publicaba pocas fechas atrás que Marga Prohens (PP) es la candidata mejor valorada por la opinión pública para presidir el Govern en 2027. El apoyo, un 26,5% según la encuesta, duplicaba a la valoración de la candidata del PSIB-PSOE –solo un 13,5%-, cuando todavía se presuponía que iba a ser Francina Armengol con la aureola de ser la tercera autoridad del Estado.

Después del adiós Armengol, ¿de verdad Rosario Sánchez retendrá el 13% que la opinión pública le otorgaba a la seño Pinganillos? Se desinflará sí o sí, por poco que se esfuerce el centroderecha y sepa neutralizar las acciones de intoxicación que a buen seguro pondrá en marcha la izquierda. Que Marga Prohens repita en la Presidencia del Govern balear es hoy un imperativo para no volver a la intoxicación woke, propia de la extrema izquierda.

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