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Los comerciantes exigen a Prohens que no limite más la llegada de cruceros a Palma que impuso Armengol

Defienden que el crucerista de clase media-alta que busca cultura y gastronomía fuera de temporada alta es el que se necesita

Recuerdan que es un turismo que mantiene a muchos trabajadores del comercio, restauración, guías, transporte o agencias

  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Los comerciantes exigen al Govern de la popular Marga Prohens que no limite más la llegada de cruceros a Palma que impuso la pasada legislatura la socialista Francina Armengol.

Más de 40 entidades entre asociaciones y empresas, entre ellas la Federación de la Pequeña y la Mediana Empresa de Mallorca (Pimem) y la Asociación del Pequeño y Mediano Comercio (Pimeco), han presentado este martes en la Plaza de Cort un manifiesto por la continuidad y estabilidad del turismo de cruceros en Mallorca.

Estos colectivos han expresado su rechazo a las políticas del Ayuntamiento de Palma en sus intenciones de restringir la llegada de cruceros a la capital balear y han defendido que el sector inició hace tiempo una transición pionera y una apuesta patente en desarrollo de nuevas tecnologías para cumplir con las normativas internacionales.

La portavoz de la plataforma, Álex Fraile, ha asegurado que no se está hablando de promesas sino de inversiones millonarias y ha puesto como ejemplo que muchos de los buques que llegan ahora a Palma ya operan con gas natural licuado (GNL), lo que reduce las emisiones y partículas, o la electrificación donde la clave está en la conexión a tierra.

«Si el Govern y la Autoridad Portuaria aceleran esto, los barcos apagarán motores en puerto, eliminando el humo en la ciudad. No es lógico que las navieras se anticipen y que los puertos españoles no estén adaptados para las conexiones eléctricas», ha añadido.

Este es el argumento económico más potente, según la plataforma. Para la asociación, el crucero no es solo un producto vinculado al sol y playa. «Es la capacidad de mantener a muchos trabajadores y pequeñas empresas, el comercio, la restauración, los guías, el transporte discrecional, los taxis, las agencias de viajes», ha añadido Fraile, que ha recordado que el crucerista de clase media-alta que busca cultura y gastronomía fuera de temporada alta es el perfil que Baleares necesita para no depender del sol y playa.

Clima social

Según ha informado la misma plataforma, el diálogo social «agresivo» ha bajado de intensidad debido a los acuerdos de limitación. Según han añadido, tres cruceros al día han rebajado sensiblemente el número de escalas y pasajeros y además se ha cumplido estrictamente.

Por otra parte, también han señalado la variable del realismo económico donde se destaca la importancia de tener una mayor conciencia de que «prohibir sin alternativa es peligroso para el empleo local». Para Álex Fraile, «la desaparición de la confrontación directa nos brinda una oportunidad histórica para trabajar desde la colaboración público-privada».

Para que esta supervivencia sea a largo plazo, la plataforma Sí a los cruceros ha pedido al Govern comunicar los datos, invertir el impuesto de turismo sostenible (ITS) en la electrificación de los muelles y usar la tecnología para que los turistas no coincidan todos a la misma hora en un lugar determinado.

«Necesitamos que el Govern sea un aliado proactivo. Apostar por los cruceros es apostar por una industria moderna, tecnológica y capaz de sostener nuestra economía cuando el resto del sector turístico descansa. Es, en definitiva, una cuestión de responsabilidad y futuro», ha concluido.

Pimem ha mostrado su total apoyo a la plataforma. Su presidente, Jordi Mora, ha asegurado que es un error ir en contra de este sector, «que es quien más y mejor ha entendido los pasos que debe hacer para una oferta sostenible». Mora ha pedido que se respeten los acuerdos que en su momento se cerraron entre el sector y la administración.

Por su parte, la presidenta de Pimeco y vicepresidenta de Pimem, Carolina Domingo, ha defendido que el turismo de cruceros es un elemento clave para el dinamismo comercial de Palma, especialmente en temporada baja.

Según ha explicado, la reducción de escalas tiene un impacto inmediato en el pequeño y medio comercio, que durante los meses de invierno depende en buena parte de este flujo de visitantes para mantener la actividad.

«Tiendas, restauración, servicios, transporte y centenares de pequeños negocios se benefician de una actividad que considera complementaria pero esencial», ha concluido Domingo.