El tablero de pactos en Andalucía: vetos, negociaciones y amores imposibles de las elecciones andaluzas
El PP busca gobernar solo, el PSOE rechaza pactar con Moreno y Vox se ve con opciones de negociar tras las urnas
Por Andalucía fía su futuro a que la izquierda sume y pueda entrar en la ecuación del próximo Gobierno andaluz

Juanma Moreno llega al 17 de mayo con las encuestas a favor y con un objetivo claro: gobernar en solitario sin depender de Vox. Frente a él, María Jesús Montero se abre a entenderse con Por Andalucía, mientras la coalición de IU, Podemos y Sumar mantiene el mismo sueño… casi utópico. Por su parte, los de Santiago Abascal se muestran dispuestos a negociar con el PP tras las autonómicas y a entrar en un posible gobierno.
El tablero de pactos en Andalucía empieza a definirse antes incluso de que se abran las urnas. El PP insiste en que su prioridad es lograr una mayoría suficiente para no tener que apoyarse en ningún socio, aunque asume que las mayorías absolutas son difíciles y que pequeñas variaciones de voto pueden cambiar el reparto final de escaños. Por eso, aunque Juanma Moreno evita plantearse ahora una coalición con Vox, tampoco puede esquivar que ese escenario está sobre la mesa si no alcanza por sí mismo la Presidencia.
El presidente andaluz ha centrado su discurso en la estabilidad y en la idea de libertad de acción. Su meta, según viene defendiendo, es no depender de nadie. Al mismo tiempo, ha marcado distancias con Vox por los bloqueos institucionales que, a su juicio, ha provocado en otros territorios. Moreno reprocha a los de Abascal que señalen los problemas pero no ofrezcan soluciones concretas y les atribuye una estrategia que también busca desgastar la mayoría del PP.
En el PSOE andaluz (PSOE-A), la posición es distinta. María Jesús Montero dice aspirar también a gobernar en solitario, aunque no cierra la puerta a un acuerdo con Por Andalucía (Podemos, Sumar, IU…) si el resultado electoral obliga a ello. La candidata socialista enmarca esa eventual alianza dentro del espacio progresista y la presenta como compatible con su modelo de defensa de los servicios públicos, el andalucismo y un mayor desarrollo económico e industrial para la comunidad.
Lo que sí descarta Montero es cualquier entendimiento con Juanma Moreno para frenar a Vox. La líder del PSOE-A sostiene que ambos partidos representan proyectos incompatibles y contrapone su modelo, centrado en la sanidad, la vivienda, la educación pública y la dependencia, al que atribuye al PP andaluz. Desde esa lógica, el PSOE asume que el único pacto posible, si los números no dan, sería con la coalición situada a su izquierda.
Vox, por su parte, encara la campaña con una actitud mucho más abierta hacia el PP. El seno del partido de Santiago Abascal se declara optimistas sobre la posibilidad de alcanzar acuerdos con los populares y confían en que esa sintonía pueda trasladarse también a Andalucía. La formación quiere situar en el centro de la campaña el mensaje de «los españoles primero» y presentarse como una fuerza decisiva en la gobernabilidad.
Por Andalucía, integrada por IU, Podemos y Sumar, juega otra partida. La coalición sabe que su capacidad de influencia dependerá de que el bloque de izquierdas sume tras el 17 de mayo. Su hipótesis de partida, casi utópica, pasa por convertirse en socio necesario de un eventual Gobierno encabezado por Montero. De ese modo, el escenario andaluz llega a las elecciones con vetos claros, puertas entreabiertas y pactos condicionados por la aritmética final.