Andalucía
OKDIARIO habla con su abogado

El infierno del patrón español retenido en Mauritania desde hace 25 días: «Está en peligro de suicidio»

  • D. García de Lomana y B. Jiménez

El patrón de pesca de Huelva que desde hace 25 días se encuentra retenido en Mauritania acusado de provocar la muerte de cuatro marineros del país africano está bajo «peligro de suicidio», según atestiguan los médicos que le han atendido en prisión. Para las autoridades mauritanas, es el responsable de la colisión en aguas atlánticas entre su buque pesquero, con base en Canarias, y una pequeña embarcación tipo piragua en la que viajarían las víctimas. Él lo niega todo y afirma que es una práctica habitual de este tipo de países, que buscan «conseguir dinero» rápido.

«Lo que él me comunica pone los pelos de punta», asegura a OKDIARIO Andalucía Fernando Osuna, el abogado del marinero onubense. «No hay cuerpos, no hay nada de nada. Toda la tripulación está de testigo. Parece ser que ni siquiera ha habido muertos y tampoco le dan el atestado». El patrón español lleva retenido desde el pasado 14 de julio en la ciudad de Nuadibú, «sin alimentos» y en «condiciones infrahumanas». «Y cada día está peor. Pero la Justicia en Mauritania funciona así. No es la primera vez que pasa. Teme que le peguen un tiro o que le larguen por ahí», señala su defensa.

El marinero, natural de Isla Cristina, en la costa occidental de la provincia de Huelva, tiene mujer y dos hijos y una dilata experiencia en alta mar. Trabaja en un buque de pesca de 50 metros de eslora y a su cargo tiene una tripulación de 26 personas de diferentes países de África como Marruecos, Senegal o Mauritania. A pesar de sus incontables horas surcando mares y océanos, nunca se había enfrentado a algo así. «Es una situación muy anómala», lamenta el letrado, que recuerda que el pasado 23 de julio, fecha de las elecciones generales, estuvo hablando «varias veces» con él, hasta casi la medianoche, para darle no sólo asesoramiento jurídico, sino también apoyo humano: «Intento tranquilizarlo; cada dos por tres rompe a llorar. Te puedes imaginar los métodos que usan en este tipo de países cuando hay problemas».

El letrado tiene en su mano certificados médicos en los que se advierte del «peligro de suicidio» del patrón. «Lo está pasando muy mal. Estuvo dos días aislado en una celda con cucarachas y con insectos de todas clases. Y a raíz de ello tiene diversos contagios en la piel. Estuvo otro tiempo retenido en el barco, de donde no podía salir, y después se lo llevaron a una habitación en un apartamento», detalla su defensa.

Osuna sostiene que, según se le ha informado, estas prácticas son comunes en Mauritania: «Al parecer, pasa frecuentemente. Lo hacen para conseguir dinero, simulando o fingiendo un siniestro y así exigir a la empresa indemnizaciones a las familias de las víctimas, pero tiene de testigos a toda la tripulación. No hubo colisión alguna. De haberla, el ruido habría sido enorme, habría restos. El barco de mi cliente es grande, tiene 30 metros de eslora. Habría los indicios propios de una colisión. Hay pintura en el casco, pero es de un color totalmente distinto al del cayuco, el barquito que dicen que ha hundido. Me manda recortes de prensa de 2009, 2012, 2014… Ya ha ocurrido más veces algo así».

Al patrón se le proporcionó un abogado y un móvil, pero el primero es «un señor de 70 años que no habla español» y lo segundo es un aparato muy rudimentario. «Le quitaron su móvil y le dieron otro teléfono, pero las comunicaciones se cortan. Ha habido un par de días en los que no he podido contactar con mi cliente porque salta la alerta terrorista y cortan todas las comunicaciones. No es fácil hablar con él», remarca su defensa.

El pasado viernes, después de tres semanas sin avances y con un panorama cada vez más complejo, decidieron hacer pública la situación y acudir a los medios de comunicación para tratar de «activar» las autoridades españolas.

El armador es canario, pero según denuncia el patrón retenido, el dueño del barco tampoco aporta soluciones: «Mi cliente no se fía. No estaban haciendo nada. Ahora que la noticia ha salido en prensa parece que se empiezan a mover, pero le dicen una cosa y después no la cumplen. El pasado viernes hablé con representantes de la empresa que lleva el buque y me decían que no me podían dar la información por teléfono. ‘Hombre, pues dígame usted de qué forma solucionamos el problema. Yo estoy ahora mismo accidentalmente en el Puerto de Santa María (Cádiz), usted está en Gran Canaria y mi cliente está en Mauritania. Tendremos que hablar, ¿no?’».

Las autoridades españolas tampoco lo están poniendo fácil. Osuna apunta que los diplomáticos y medios consulares se encuentra en Nuakchot, la capital, a 500 kilómetros de Nuadibú, la capital comercial. Además, tres cuartas partes de Mauritania son zonas desérticas y «para llegar allí hay que darle dinero a todo el mundo, porque si no no te dejan pasar, hay una corrupción tremenda». Pero su cliente ya se ha gastado el poco dinero que tenía en «propinas». La capital del país queda lejos, y su familia todavía más, a 2.700 kilómetros. Pese a todo, este marinero de Isla Cristina hará lo posible por solventar los obstáculos, demostrar su inocencia y llegar, una vez más, a buen puerto.