Andalucía
Declaración de la Renta

Cambio de norma confirmado en Andalucía: 100 euros para los dueños de perros por hacer esto

Si vives en Andalucía y tienes perros o de hecho, cualquier mascota, debes estar atento de cara a la próxima campaña de la Renta, ya que el pasado 1 de enero entró en vigor una deducción que cambia por completo la forma en la que se pueden afrontar los gastos veterinarios. La Junta ha incorporado en sus Presupuestos de 2026 una ayuda fiscal específica para quienes conviven con animales de compañía y quieran mantener al día su cuidado sanitario. No es un bono inmediato ni un cheque directo, pero sí un ahorro que se notará cuando llegue la declaración de la renta.

La medida permite recuperar hasta 100 euros por los gastos de veterinario y se aplica desde el 1 de enero. Un gesto que, más allá de la cifra, apunta a una idea que la Administración andaluza repite desde hace meses y es que el bienestar animal empieza por garantizar que las mascotas pasen por el veterinario con regularidad. En clínicas, protectoras y asociaciones se ha recibido la noticia con interés. Algunos ven la deducción como un primer paso que podría abrir la puerta a más políticas de apoyo; otros la interpretan como un incentivo para promover la adopción y, sobre todo, para evitar que los problemas de salud de los animales se pospongan por motivos económicos.

Cambio de norma confirmado en Andalucía: 100 euros para los dueños de perros por hacer esto

La norma establece de forma muy precisa durante cuántos años puede aplicarse la deducción, dependiendo de la situación en la que se haya adquirido el animal:

Estas diferencias de duración reflejan claramente el enfoque de la Junta: se premia la adopción, se protege a quienes dependen de un perro de asistencia y se busca implicar a los propietarios en el cuidado sanitario desde el primer momento.

Calendario y gastos que sí cubre la deducción

La normativa describe los gastos veterinarios deducibles como aquellos «derivados de la adquisición o tenencia del animal». Para que no haya dudas, el texto especifica ejemplos claros:

Todo debe estar justificado con la factura de un veterinario autorizado. Sin documento oficial, no se podrá aplicar la deducción en la renta.

Aunque no cubre alimentación, accesorios o cuidados no sanitarios, la medida sí incide en el núcleo de lo que protege la salud animal y, por extensión, la salud pública. Ese punto es importante dado que la Junta insiste en que un animal bien atendido reduce riesgos, evita abandonos y mejora la convivencia en los espacios urbanos.

El calendario, por tanto, queda así:

Un paso hacia una política pública de mascotas más madura

La aprobación de esta deducción no surge en vacío. Llega en un momento en el que la sensibilización social por el bienestar animal es evidente. Basta con ver cómo han aumentado las adopciones, los seguros veterinarios o incluso las regulaciones municipales relacionadas con perros y gatos.

La Junta explica que esta medida persigue varios objetivos simultáneos: reforzar el cuidado veterinario regular, favorecer la adopción responsable, apoyar a familias que incluyen animales de compañía y prevenir problemas de salud pública asociados a la falta de tratamiento sanitario. En un contexto donde cada vez más hogares incorporan animales como miembros de pleno derecho, este tipo de políticas fiscales puede marcar un precedente para otras comunidades.

En paralelo, desde el propio sector veterinario recuerdan que este tipo de deducciones no sólo alivian el gasto, también ayudan a que muchas familias no retrasen cuidados esenciales por cuestiones económicas. Una problemática que afecta a más de una mascota y cuando una revisión se pospone demasiado, lo que era un tratamiento sencillo termina convirtiéndose en algo más caro y complicado de abordar. Con esta deducción, aunque sea modesta, la Junta pretende que ese escenario se dé cada vez menos. También las protectoras confían en que la medida anime a más personas a optar por la adopción, sobre todo ahora que la norma premia de forma explícita a quienes incorporan un animal procedente de un refugio. Es un cambio pequeño en cifras, pero significativo en intención y que, según apuntan varias entidades, podría abrir la puerta a nuevos apoyos públicos para mejorar el bienestar animal en los próximos años.