Marruecos avanza en la regulación del cannabis, pero las sustancias ilegales siguen dominando el mercado en el norte del país
El país ha otorgado miles de licencias para cultivo regulado desde 2021

Marruecos legaliza el cannabis, pero el negocio del hachís ilegal sigue dominando el Rif en la zona norte del país. El país ha otorgado miles de licencias para cultivo regulado desde 2021, pero la mayor parte de la producción continúa en el circuito ilícito, clave para la economía del norte del país. Marruecos avanza en la regulación del cannabis, pero las sustancias ilegales siguen dominando el mercado en el norte del país.
El Rif es una región montañosa y verde del norte de África, con costa en el mar Mediterráneo, que se extiende desde Tánger hasta Saïdia. El Rif se ha diferenciado históricamente del resto de Marruecos desde la época de los protectorados: esta zona estuvo bajo administración española, con capital en Tetuán, mientras que el resto del país quedó bajo protectorado francés con capital en Rabat.
Así Marruecos avanza en su proceso de legalización del cannabis con fines médicos e industriales, pero el mercado ilegal del hachís sigue siendo claramente mayoritario, especialmente en la región del Rif, donde esta actividad continúa sosteniendo a buena parte de la población.
El país norteafricano inició en 2021 la regulación del cultivo de cannabis a través de la Ley 13-21, con el objetivo de controlar una industria históricamente vinculada al tráfico ilícito y reconvertir parte de la producción hacia usos farmacéuticos e industriales.
Desde entonces, las autoridades de Marruecos han ido ampliando el número de licencias legales, alcanzando miles de autorizaciones de cultivo. Sin embargo, el impacto real de esta transición es todavía limitado frente al peso del mercado clandestino. Las sustancias ilegales siguen dominando el mercado en el norte del país.
El Rif, epicentro del cultivo
La mayor parte de la producción se concentra en el norte del país, en la región del Rif, donde entre uno y 1,5 millones de personas dependen directa o indirectamente del cultivo de cannabis.
A pesar de los intentos de regulación, muchos agricultores continúan operando fuera del sistema legal debido a la mayor rentabilidad del mercado ilegal.
Un negocio todavía dominado por lo ilegal
Aunque el Gobierno marroquí promueve la creación de cooperativas legales y la producción de derivados como el CBD, el volumen del mercado regulado sigue siendo reducido en comparación con el tráfico tradicional de hachís.
Marruecos continúa figurando entre los principales productores mundiales de resina de cannabis, gran parte de la cual sigue abasteciendo redes ilegales con destino a Europa.
Una transición incompleta
El Ejecutivo marroquí defiende la legalización como una herramienta de desarrollo económico y control del narcotráfico, pero la realidad sobre el terreno muestra una convivencia entre el sistema legal y el ilegal, con un equilibrio aún muy desigual.
Mientras el proceso avanza lentamente, el cultivo ilícito sigue siendo el motor económico dominante en amplias zonas del Rif.
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