Parecen las islas Mauricio, pero este paraíso azul turquesa está en España y tiene un faro de 53 metros que nadie puede visitar
Las aguas del Parque Natural de Ses Salines, en el canal que separa Ibiza de Formentera, figuran entre las más transparentes del Mediterráneo. Sus fondos de Posidonia oceanica les dan ese tono turquesa que muchos viajeros asocian a las islas Mauricio: un azul que parece irreal a plena luz del mediodía y que ha convertido esta franja marina en una de las más codiciadas de Europa.
Repartidos por esa zona protegida hay varios islotes que pocas personas conocen. Algunos permanecen en un estado de conservación casi virgen, ajenos al turismo que cada verano colapsa las costas vecinas. Uno de ellos tiene una historia más larga y compleja de lo que su pequeña superficie haría suponer.
Espardell, el islote de Formentera cuyas aguas recuerdan a las islas Mauricio
El nombre apenas aparece en los folletos turísticos: Espardell es un pequeño islote de 0,48 kilómetros cuadrados situado al sur de Formentera, dentro del Parque Natural de Ses Salines de Ibiza y Formentera.
Con 1.570 metros de longitud de norte a sur, sus costas están formadas casi en su totalidad por acantilados, salvo una pequeña caleta en el extremo oriental, Cala Es Mollet, el único punto donde los barcos pueden resguardarse.
Sus aguas tienen ese tono turquesa de fondo visible que desorienta al viajero: el paisaje marino que rodea Espardell recuerda más a los fondos de las islas Mauricio que a cualquier imagen convencional del Mediterráneo.
Al sur del islote se extiende Espardelló, un islote aún más reducido que completa este pequeño archipiélago.
La joya de Espardell: un faro de 53 metros en una isla vedada al desembarco
En la punta norte de Espardell se alza el faro que le da parte de su identidad. La estructura se sitúa a 53 metros de altitud y fue automatizada hace años: su mantenimiento corre a cargo de personal con base en el puerto de Botafoc, en Ibiza, que acude periódicamente. El faro es visible desde los barcos que cruzan el canal entre las Pitiusas, pero acercarse a él por tierra resulta imposible.
La razón no es técnica ni histórica: es puramente legal. El desembarco en Espardell está completamente prohibido. Quien intente poner pie en la isla incumpliría la normativa del Parque Natural de Ses Salines, cuyo objetivo es mantener el ecosistema en su estado más cercano al original.
No hay instalaciones turísticas, no hay senderos habilitados y no existe la posibilidad de obtener un permiso de visita ordinario.
Una torre musulmana y una lagartija endémica: lo que guarda Espardell
El aislamiento de Espardell tiene también una dimensión histórica. En la costa occidental se conservan los restos de una torre de defensa de origen musulmán, posiblemente del periodo del Califato.
En el siglo XVI, esta estructura formaba parte de una cadena de atalayas que conectaba visualmente con puntos de Ibiza y del islote de Espalmador, lista para alertar ante incursiones piratas. Hoy apenas quedan trazas visibles de aquella construcción.
La fauna es reducida, pero muy característica. La especie más representativa en tierra es la sargantana verde (Podarcis pityusensis), una lagartija endémica de las Pitiusas que encuentra en Espardell un refugio libre de depredadores introducidos.
En el entorno marino, las aguas cristalinas albergan peces, crustáceos y moluscos que, al amparo de la protección del parque, se mantienen en una densidad difícil de igualar en zonas de acceso libre.
Cómo ver Espardell sin poner pie en ella
La prohibición de desembarco no impide disfrutar del entorno desde el mar. Rodear la isla en barco o kayak permite contemplar sus acantilados y nadar en las aguas que tantas veces se comparan con las de las islas Mauricio.
Desde luego, el fondo marino recompensa a quienes practican esnórquel desde la embarcación. Esto último porque la visibilidad en esta zona del parque alcanza cotas difíciles de igualar en el Mediterráneo occidental.
La distancia desde Formentera es corta. Desde La Savina, el puerto principal de la isla, el entorno de Espardell se alcanza en menos de media hora en barco.