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Meenakshi, el espectacular templo de los colores

La arquitectura y la religión siempre han estado muy unidas. Las grandes obras arquitectónicas de la historia casi siempre están relacionadas con elementos simbólicos que no pasan desapercibidos a simple vista. Muros gigantescos, fachadas adornadas, esculturas bien cuidadas… los edificios religiosos se enmarcan como auténticas obras de arte y se han convertido en uno de los atractivos fundamentales para turistas de todo el mundo. En este caso hablamos del templo Meenakshi, una impresionante edificación que se diferencia del resto gracias a un elemento que no pasa desapercibido: los colores.

Colores por bandera

Los colores siempre están presentes en el edificio

Situado en la antigua ciudad de Madurai y formando parte de uno de los complejos religiosos más importantes la India podemos encontrarnos con el impresionante templo de Meenakshi, una construcción que no pasa desapercibida. Cientos de tonos de colores se fusionan unos con otros en lo que parece un edificio más bien sacado de alguna serie de animación que de la realidad propiamente dicha. Todo un sinfín de tonalidades que dan un aspecto tan precioso como peculiar a una edificación que se ha convertido en todo un reclamo turístico. 

Cabe destacar que esta obra maestra de la arquitectura se enmarca como uno de los escasos monumentos dedicados a la diosa hindú Parvati. Las costumbres religiosas han generado que la mayoría de los templos de este tipo estén dedicados a los dioses, dejando a la mujer en un segundo plano. Sin embargo, esta es la excepción de una religión en la que la diosa Parvati representa los valores del amor y la fertilidad, convirtiéndose así en una de las representaciones más populares de la cultura hindú.

Una historia de superación

Algunas de las figuras de la fachada del templo

Cabe destacar que para poder apreciar esta construcción tal y como la conocemos hoy, el templo de Meenakshiha tenido que pasar por muchas trabas a lo largo de su historia. El peor de los incidentes lo sufrió en el siglo XIV durante la ocupación musulmana, ya que los más fanáticos a la religión originaria en oriente consideraron oportuno destruir por completo esta preciosa edificación. Por suerte, el templo fue construido en el siglo XVI para el disfrute y peregrinación de millones de turistas y devotos de todo el mundo.

En esta construcción pueden apreciarse los rasgos más representativos de la arquitectura dravidiana. Una modalidad arquitectónica del pasado en la que destacan los colores, las enormes torres y el exceso de decoración. En este caso, el templo de Meenakshi cuenta con cuatro entradas orientadas en la dirección exacta de los cuatro puntos cardinales pero lo que más destaca de este edificio no es su forma sino las 33.000 coloridas estatuas que adornan su fachada. Unas esculturas en las que animales, dioses y demonios se encuentran perfectamente representados en 14 imponentes torres de hasta 51 metros de altura. Todo un espectáculo.