Arañando el cielo desde un hotel grúa
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En TourAffinity hemos propuesto al viajero la posibilidad de pasar la noche en lugares como cabañas en los árboles, en un hotel similar al Titanic (salvando las distancias) o incluso en tuberías. Y manteniendo esta tendencia de alojamientos extraños entramos de lleno en el denominado hotel grúa. Porque, sinceramente, queda poco que inventar en la actualidad. El lugar donde se encuentran un par de ellos es Holanda. Así que en su próxima visita a los Países Bajos, el viajero tiene ante sí esta «elevada» opción.
¿Por qué dormir en un hotel grúa?
Ésa es la pregunta que suele surgir a cualquiera. Pero es que hay diversas razones, como el hecho de poder orientar la propia grúa, es decir, la habitación, con el fin de ver el paisaje que más guste en cada momento. Pues bien, el primero de estos hoteles en grúas se encuentra en Harlingen, una ciudad holandesa situada al norte del país. En este caso cuenta solo con una habitación que puede alcanzar los 17 metros de altura. Ocupa la antigua sala de máquinas, a la que se accede a través de dos ascensores. Por supuesto, no queda nada de lo que había, sino que está lujosamente equipada sin faltar ningún extra. Eso sí, la noche no sale muy económica en este hotel grúa… alrededor de los 300 euros.
Cabe señalar también que esta grúa se instaló en 1967 y sirvió para descargar la madera de venía de Rusia en dirección a los países escandinavos. En los 90 cesó su labor y la iban a desmantelar. Entonces una pareja la adquirió y la restauró para servir de hotel.
Amsterdam también
Ámsterdam no puede ser menos, así que la capital también tiene un hotel grúa. Su nombre es Faralda y cuenta con una altura de 50 metros. En este caso, tiene más habitaciones que el anterior, pues dispone de tres suites de lujo, con jacuzzi en la terraza, estudio de televisión…
Cada una de estas habitaciones tiene una decoración única. Pero cuidado, la parte superior gira con el viento, por lo que si el viajero sufre de mareos, debe abstenerse de reservarlas, y menos si se tiene en cuenta que la noche supera los 400 euros de precio.
Sobre su historia, resulta curioso que fue vendida por un euro con la condición de que la mantuvieran en activo de alguna forma. La compró un tal Edwin Kormann Rudi, un empresario que invirtió tres millones de euros para convertirla en hotel. Un último detalle, para los amantes de las sensaciones fuertes, desde la grúa se puede hacer puenting.
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