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El fenómeno ‘Más que rivales’ por fin ha llegado a España: ¿Es tan buena esta serie como dicen?

Crítica sin spoilers de Más que rivales, la serie que se ha convertido en todo un fenómeno social y que por fin ha llegado a España a través de Movistar +. La historia gira en torno a la complicada relación entre dos jugadores de hockey, uno canadiense y otro ruso, rivales en la pista de hielo pero amantes en secreto. ¿El hype es merecido ¿La serie es tan buena como dicen?

Una historia de amor gay que gusta a las mujeres heterosexuales

Hace meses, en un reel de Instagram vi a un grupo de fanáticos en un bar de Estados Unidos gritando. Di por hecho que era un partido de fútbol pero no, era durante el final de unos de los capítulos de Más que rivales (Heated Rivalry en versión original). ¿Por qué tanto furor por una serie canadiense de presupuesto ajustado sobre unos deportistas gais?

La ficción con protagonistas LGTBI suele verse o venderse como producto de nicho, como si las personas del colectivo no hayan consumido toda su vida relatos heteronormativos Pero lo que más me ha llamado la atención de la locura desatada en redes sociales con Más que rivales es que, en un altísimo porcentaje, las mayores fans son mujeres heterosexuales de edades muy distintas.

La industria del entretenimiento siempre ha vendido las historias de amor como algo aspiracional, y como las mujeres son las mayores consumidoras de ficción, se centraban, principalmente, en tramas en las que ellas eran las protagonistas que conseguían al príncipe azul.

Pero el éxito masivo de una serie como la que nos ocupa plantea que, tal vez, estemos ante un pequeño giro del paradigma. ¿Por qué? Tal vez porque las historias, durante miles de años, se han creado desde una perspectiva masculina en la que la mujer es un objeto decorativo, alguien que ha de sufrir para encontrar el amor y que vale más por quién la ama que por quién es.

Tal vez, el amor entre dos hombres (siempre guapos, por supuesto) hace que las consumidoras se sientan en un lugar más seguro donde las relaciones se dan entre iguales. Además, puede que también influya esa tradicional unión que junta a mujeres heterosexuales con chicos gais (las llamadas mariliendres) y que subraya en ella su papel como cuidadoras.

Sea como sea, el éxito de Más que rivales es un hecho. Sus protagonistas son auténticas estrellas, los libros en los que está basada la serie (una saga de culto llamada Game Changers y escrita por Rachel Reid) se han disparado en venta y las redes sociales se han llenado de memes, imágenes, análisis y reacciones de cada uno de los seis capítulos que componen la primera temporada ( tiene la segunda asegurada).

La serie ‘Más qué rivales’.

Mucho sexo

¿Qué tiene Más que rivales para que guste tanto? Amor y sexo, mucho sexo. Podríamos definirlo casi como porno suave. Y sí, el erotismo está ahí para vender aunque no siempre. Hay escenas hot que verdaderamente aportan contenido narrativo (las relaciones íntimas también hablan del estado de una pareja) pero son las menos.

Pero la serie, principalmente, es bonita de ver. Está muy bien contada y más allá del morbo y el glamour, sabe jugar muy bien con los elementos emocionales y lacrimógenos. Y aunque la ficción se basa en unas novelas young adult destinadas más bien al público juvenil, el creador Jacob Tierney, se ha tomado en serio su trabajo sin caer en la pretenciosidad.

Lo mejor: los actores

El gran acierto de Más que rivales es, por supuesto, su casting. Hudson Williams como Shane y Connor Storrie como Ilya son un acierto absoluto. No sólo tienen un físico poderoso sino que encajan perfectamente en unos personajes bien definidos. Es imposible no sentir sus miedos y dudas gracias también a un guion que le regala a los actores momentos de gloria (esa conversación telefónica en rusa del capítulo cinco aun me hace llorar).

De menos a más

La serie va de menos a más. Primer capítulo: bien, sexy, interesante pero sin más. Segundo capítulo: No me aburre, mola pero a ver qué va a pasar. Tercer capítulo: ¡Booomm! No me lo esperaba. Cuarto capítulo: bajamos un pelín el nivel pero funciona. Quinto capítulo: el episodio por excelencia. Uno de los mejores guiones de televisión en años. Prepara pañuelos. Vas a llorar. Mucho. Sexto capítulo: Emoticono de corazoncitos…

Más que rivales es una serie honesta. Sabe lo que vende y no finge. Es adictiva y está bien realizada. No se le puede pedir más.