Tecnología

Cookies: galletas sin caducidad a la vista

Las cookies, también llamadas galletas informáticas, son ficheros que se descargan en el ordenador cuando se accede a determinadas páginas web. Permiten la navegación del usuario a través de una aplicación o plataforma y también hacen posible la utilización de los diferentes servicios que ofrece la web a la que se accede.

En todos los navegadores se pueden configurar las opciones para desactivarlas, pero eso no quita para que las cookies que se instalan en nuestro sistema operativo tengan fecha de caducidad. La mayoría debería estar entre uno y dos años. Pero el problema llega cuando se encuentran unas con una caducidad superior a los diez años, o incluso algunas con la máxima fecha de caducidad posible establecida: el 31 de diciembre del año 9999.

Es evidente que los responsables de la mayoría de los sitios webs actuales han tomado medidas y han hecho caso a la legislación vigente. ¿Cómo? Avisando e informando al usuario que visita su página de que esa funciona con cookies y de que algunas se instalarán en su dispositivo.

El problema viene en la obtención del consentimiento del usuario, aspecto en el que se debe trabajar y mejorar todavía muchísimo. La falta de transparencia debe solventarse y la legislación se debe ir adaptando a las nuevas necesidades del usuario, para protegerlo en la medida de lo posible. Hay excepciones de webs en las que no se instala ninguna cookie en el dispositivo del usuario, pero son pocas. La mayoría son para facilitar el funcionamiento de la web que se visita y luego están las más persistentes, que se instalan y cuesta eliminar.

Ante toda esa situación, la AEPD (Agencia Española de Protección de Datos) se ha propuesto hacer que se cumpla la legislación europea al respecto. Por eso, ahora los sitios web deben ofrecer la información pertinente sobre las cookies que utilizan para no incumplir la normativa.