Récord en la fusión británica: 1.100 plasmas a 30 millones de grados y un truco de luz para controlarlos
La UKAEA logró cuatro regímenes sin grandes estallidos en el borde y prepara una reforma hasta 2027 con 1,6 megavatios extra de calentamiento antes de la sexta campaña de 2028.
Ontario está perforando 40 pozos de hasta 120 metros junto al lago Ontario para estudiar una central nuclear de hasta 10.000 MW, capaz de abastecer a unos 10 millones de hogares, aunque su primera unidad todavía podría tardar 15 años en conectarse
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Una máquina con forma de manzana sin corazón lleva años lanzando plasma tras plasma en Culham (Oxfordshire). Se llama MAST Upgrade, es el mayor tokamak esférico en funcionamiento del mundo y en su quinta campaña, entre 2025 y 2026, ha encadenado más de 1.100 plasmas a unos 30 millones de grados. De paso, ha alcanzado la presión más alta de su historia sin que el plasma se viniera abajo.
¿Y qué tiene de especial apretar un gas tan caliente? Que en fusión la presión manda. Cuanta más aguante el plasma sin desestabilizarse, más cerca queda una central de verdad. La Autoridad de la Energía Atómica del Reino Unido (UKAEA) anunció los resultados el 6 de agosto de 2026, y lo llamativo es cómo han domado al plasma, con cuatro maneras de evitar sus estallidos y una forma de saber dónde está con solo mirar su brillo.
Qué es un tokamak esférico
Vamos por partes. Un plasma es un gas tan caliente que sus átomos se rompen en trozos con carga eléctrica, y un tokamak es la cámara con imanes enormes que lo mantiene flotando sin tocar las paredes. La fusión une núcleos de hidrógeno para sacar energía, justo lo contrario de lo que hacen las centrales nucleares actuales, que parten átomos de uranio.
Los tokamaks clásicos tienen forma de rosquilla. El de Culham es más compacto y redondeado, de ahí lo de esférico, y esa forma promete máquinas más pequeñas y baratas.
La quinta campaña arrancó con un plan de 950 pulsos en seis meses para más de 200 investigadores de unas 40 instituciones. Al final salieron más de 1.100.
El problema de los estallidos en el borde
El gran enemigo de estos experimentos se llama ELM, siglas en inglés de modos localizados en el borde. Son ráfagas repentinas en la piel del plasma que expulsan de golpe hasta una décima parte de la energía almacenada. En ITER, el gran reactor internacional que se levanta en Francia, las comparan con las erupciones del Sol.
¿Por qué importan tanto? Por dinero. Cada ráfaga golpea la pared y el escape de la máquina, y ese desgaste obliga a reparar tan a menudo que, según la UKAEA, la fusión no podría competir en precio. En la cuarta campaña, en 2025, el equipo ya había suprimido esos estallidos con bobinas magnéticas por primera vez en un tokamak esférico.
Esta vez ha entrado en cuatro regímenes estables distintos, y parte de esos resultados se presentaron en el congreso europeo de física del plasma de Edimburgo a finales de junio de 2026. Uno usa bobinas con campos magnéticos en tres dimensiones para rebajar la presión del borde. Otro, el de escape casi continuo, cambia un gran estallido por muchos pequeños, como la válvula de una olla exprés. Los dos restantes, el modo H silencioso y el modo I, funcionan sin grandes ELM.
Localizar el plasma por su brillo
Este tokamak tiene dos escapes, arriba y abajo, llamados divertores, por donde salen las partículas que se desprenden del borde. El deuterio, el hidrógeno pesado que sirve de combustible, emite luz visible al pasar por ellos.
Comparando esa luz entre el escape superior y el inferior, el equipo detecta en tiempo real si el plasma se ha movido un pelín. Según la UKAEA, es la primera vez en el mundo que se controla así la posición de un plasma.
El otro truco consiste en inyectar un poco de nitrógeno en el borde. El plasma responde emitiendo buena parte de la potencia del escape en forma de luz y baja el pico de calor sobre el divertor. Su escape Super-X, más largo que el habitual, ya había rebajado diez veces esa carga, y la meta es que la pared reciba un calor parecido al de un motor de coche.
Más potencia en 2027 y sexta campaña en 2028
MAST Upgrade se prepara ahora para una reforma. Le van a añadir dos inyectores de haces neutros, que duplican la capacidad de calentar el plasma por esa vía, y un equipo de ondas de Bernstein electrónicas con 1,6 megavatios extra, lo que consumen unos 1.600 microondas domésticos a la vez.
Si se cumple el calendario, las obras acabarán en 2027 y la sexta serie de experimentos empezará en 2028, centrada en lo que necesita STEP, el prototipo de central de fusión que el Reino Unido quiere levantar hacia 2040 en West Burton, una vieja central de carbón de Nottinghamshire. Mientras la fusión sigue en el laboratorio, la fisión ya ensaya reactores modulares más pequeños.
La nota de prensa oficial se ha publicado en la web del Gobierno británico.
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