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Alemania presenta un submarino no tripulado de solo 400 kilos que cabe en un tubo lanzatorpedos y alcanza los mismos 6.000 metros de profundidad que el dron que capturó Irán

El dron Subvex de la empresa alemana Quantum Systems pesa menos de 400 kilos y tiene el diámetro exacto de un tubo lanzatorpedos de la OTAN

La empresa alemana Quantum Systems ha presentado el Subvex, un dron submarino que ha llamado la atención de varias armadas de la OTAN por una combinación de características que, sobre el papel, resulta difícil de ignorar: pesa apenas 400 kilos, mide algo más de cuatro metros de longitud, alcanza los 6.000 metros de profundidad y tiene exactamente el diámetro de un tubo lanzatorpedos estándar de la OTAN. Eso significa que, en teoría, cualquier submarino de la Alianza podría lanzarlo, dejarlo operar durante días y recuperarlo sin necesidad de ninguna infraestructura adicional.

La presentación tuvo lugar en REPMUS, el ejercicio de sistemas no tripulados que la Armada portuguesa celebra junto a la OTAN y sus socios europeos, y que este año reunió a más de 1.500 personas de 36 armadas y más de 300 sistemas no tripulados.

El secreto de sobrevivir a seis kilómetros de profundidad

La pregunta más evidente cuando se habla de un dispositivo de este tamaño operando a semejante profundidad es cómo algo tan pequeño aguanta la presión de seis kilómetros de columna de agua. La respuesta está en el diseño: el Subvex no intenta resistir la entrada del agua. Su estructura está pensada para inundarse, de modo que no hay ninguna cámara de aire que pueda ser aplastada. Todo lo que debe permanecer seco se encuentra en carcasas selladas o está construido para soportar la presión directamente.

La misma clasificación de profundidad, 6.000 metros, comparte con el Dive-LD de Anduril, el dron submarino que Irán capturó y que ha protagonizado varios titulares en los últimos meses. Sin embargo, las diferencias físicas entre ambos son notables: el Subvex pesa 400 kilos frente a las casi tres toneladas del Dive-LD, y mide 4,2 metros frente a los casi 6 del dispositivo estadounidense.

El detalle que más interesa a las armadas

De todas las características del Subvex, hay una que Dirk Zademack, vicepresidente de la división marítima de Quantum, ha destacado como especialmente relevante para los potenciales compradores: sus 53 centímetros de diámetro. Esa medida coincide exactamente con el estándar de los tubos lanzatorpedos de la OTAN, los mismos que utilizan los submarinos de la Armada estadounidense para sus torpedos Mk 48.

La implicación práctica es significativa: prácticamente todas las armadas de la Alianza con submarinos ya disponen de la infraestructura necesaria para lanzar y recuperar el Subvex sin ninguna modificación. Un submarino tripulado podría desplegarlo desde un tubo, dejarlo operar de forma autónoma durante varios días y volver a introducirlo al terminar la misión. Quantum no ha confirmado si ya ha realizado pruebas con algún submarino real, y de momento no existe información pública que lo acredite.

Cuatro días en movimiento, semanas en el fondo

La autonomía del Subvex varía considerablemente según el modo de operación. En movimiento activo, la batería aguanta cuatro días. Pero el dron dispone de un sistema de flotabilidad variable que le permite posarse en el lecho marino y pasar a un modo de vigilancia pasiva en el que, según la compañía, puede permanecer escuchando durante semanas. La lógica es la misma que la de un coche eléctrico aparcado con la radio encendida frente a uno circulando a plena velocidad: cuando no hay que impulsar el dispositivo a través del agua, el consumo se reduce drásticamente.

Las aplicaciones que Quantum promociona para el Subvex incluyen la vigilancia de cables y oleoductos submarinos, el patrullaje de fronteras marítimas y el seguimiento de submarinos enemigos. La empresa también destaca que el sistema es libre de ITAR, la normativa estadounidense que regula la exportación de material militar y que obliga a Washington a autorizar cada venta. Un argumento dirigido de forma bastante explícita a las armadas europeas que prefieren no depender de ese control.

El barco nodriza y sus limitaciones

El Subvex está diseñado para operar junto a un dron de superficie llamado Seavex, que actúa como base de operaciones. Este vehículo no tripulado mide 8,5 metros de largo y 6,5 de ancho, puede permanecer en el agua hasta dos meses y está equipado con radar de largo alcance y capacidad para lanzar y recuperar drones aéreos. También es donde el Subvex recarga su batería y transfiere los datos recopilados, acoplándose de forma autónoma al casco del barco.

Sin embargo, ese proceso de recarga tiene una limitación que los propios documentos técnicos reconocen: solo puede realizarse con un estado del mar de nivel 3 o inferior, lo que equivale a olas de hasta 1,2 metros. Una condición bastante favorable que el Atlántico norte, el Báltico o el Mediterráneo en invierno no siempre garantizan.

En cuanto a si el Subvex ha llegado realmente a los 6.000 metros, la respuesta honesta es que de momento no hay pruebas públicas de ello. Quantum no ha publicado resultados de pruebas en profundidad y la compañía reconoce que ambos sistemas se dirigen ahora a una fase de validación en el mar. El precio y los primeros compradores tampoco han sido desvelados.