La Policía investiga si el hermano de Begoña Villacís fue víctima de clanes de narcos de Toledo
El hermano de Begoña Villacís iba a compañado de otro ultra herido de bala también
La Policía sigue buscando en el nudo norte de la M-40 a dos de los asesinos
El hermano de Begoña Villacís fue víctima de un ajuste de cuentas a manos de clanes de «quinquis» asentados en Toledo y Carabanchel (Madrid) relacionados con el tráfico de drogas. Ésa es la principal hipótesis de la Policía sobre un crimen en el que se entrelazan las venganzas derivadas del narcotráfico, con acusaciones de «chivato» y disputas con miembros de esos clanes también cercanos a la estética neonazi.
De hecho, la Policía Nacional continúa a última hora de este martes buscando a los dos hombres vestidos de negro que dispararon con un arma de guerra contra el hermano de Villacís y otro hombre que le acompañaba en el coche, en una emboscada en la carretera de El Pardo.
El hermano de Begoña Villacís murió en el acto tras recibir numerosos disparos en la cara y en el tórax. Los impactos de la munición de guerra llegaron a descolgarle en parte uno de sus brazos. El hombre que le acompañaba llegó por sus propios medios a un hospital herido de bala, y allí permanece custodiado por la Policía.
Detenida con antecedentes
En poco más de una hora, la Policía consiguió detener a la conductora del coche y a punto estuvo de lograr atrapar a los dos hombres, autores materiales del crimen del hermano de Begoña Villacís.
La arrestada en la Plaza de Legazpi al volante del coche que se usó en el ajuste de cuentas le dijo a la Policía que unos hombres la había secuestrado, pero los agentes tienen imágenes grabadas por testigos que la implican de lleno en el crimen. Se trata de una mujer empadronada en Bargas (Toledo) que reside a caballo entre esta localidad y Madrid. La detenida tiene antecedentes policiales por delitos contra la salud pública.
Precisamente, la Policía busca a dos familiares directos de esta mujer como sospechosos de apretar el gatillo. Todos, miembros del mismo clan vinculado al narcotráfico que ya habían tenido roces graves previamente con el hermano de Begoña Villacís.
La reconstrucción del crimen
OKDIARIO ha tenido acceso a las declaraciones de alguno de los testigos de los hechos que han relatado cómo este mediodía, sobre las 12:30 horas, en un tramo arbolado de la carretera M-617 a su paso por El Pardo, un BMW de color gris ocupado por tres personas seguía al vehículo del hermano de Begoña Villacís, hasta que llegado a un punto, le ha adelantado cortándole el paso y haciéndole que se detenga.
Los tres asesinos, entre ellos la conductora ya detenida, han chocado contra el vehículo del hermano de Begoña Villacís obligándole a detenerse. Acorralado y sin posibilidad de escape, Borja Villacís, ha permanecido en su vehículo mientras del BMW se han bajado dos hombres pertrechados con armas largas de fuego que, por el calibre de la munición empleada por los asesinos, se cree que algunas de ellas son armas de guerra. Los testigos las han descrito como parecidas a «rifles», descartando por completo que fueran escopetas de cartuchos.
Los dos asesinos, vestidos íntegramente de negro, se han acercado al coche del hermano de Begoña Villacís y han abierto fuego al unísono con sus tres armas, acribillando a la víctima, que ha recibido numerosos impactos de bala en la cabeza, en la cara, en el tórax. A continuación se han dado a la fuga a toda velocidad.
Cadáver en la cuneta
En la cuneta de la carretera es donde han hallado el cuerpo del hermano de Begoña Villacís. Borja había recibido una gran cantidad de disparos, muchos de ellos en la cara. La poderosa munición que han empleado los asesinos le ha llegado a arrancar parcialmente el brazo a la víctima.
Desde entonces, la Policía Nacional ha comenzado la búsqueda de los criminales, hasta detener poco después a una mujer de 52 años en la Plaza Elíptica de Madrid cuando intentaba huir en el coche utilizado en el crimen.
Graban a los asesinos
Poco antes de la detención de la conductora, los tres asesinos se habían desplazado hasta un descampado de la carretera de Alcobendas a Fuencarral, frente a las oficinas de Globomedia.
Allí, se han dedicado a cambiar las placas de matrícula del BMW que han usado en el ajuste de cuentas y a ocultar las armas de fuego en un cajón de madera tras unos montículos de escombros.
Lo que no sabían es que desde las oficinas de enfrente, los trabajadores les estaban grabando. Los testigos creían que eran ladrones de coches y comenzaron a grabarles con sus móviles mientras avisaban a la Policía.
Tras el cambio de matrículas, la mujer partía sola en dirección a Madrid, mientras sus cómplices vestidos de negro han emprendido la huida a pie campo a través entre los nudos de carreteras de la zona como el de la M-40. Allí es donde la Policía seguía buscándoles a última hora de este martes.
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