Los médicos desmontan el mito más popular y extendido de los años 90
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¿Cuántas veces hemos oído decir a nuestros padres que teníamos que esperar dos horas para hacer la digestión antes de bañarnos en la playa o en la piscina? Era una creencia muy extendida en los años 90 pero en realidad se trataba de un falso mito. Los médicos señalan que el corte de digestión como tal no existen.
El falso mito del corte de digestión
«La creencia de que la digestión o que los movimientos digestivos cesan por entrar en el agua no tiene una base científica», indica un artículo publicado en la revista ‘Educación Médica’ titulado ‘Educación sanitaria ante las falsas creencias, mitos y errores en torno a los incidentes acuáticos’.
Los médicos recuerdan que tras la ingesta de alimentos, el tracto gastrointestinal necesita aumentar su flujo sanguíneo para llevar a cabo la funciones digestivas. En función de la cantidad de alimentos, así como de la composición de los mismos, este proceso puede durar más o menos. Sin embargo, en ningún caso impide la perfusión de otros músculos y órganos, y tampoco existe evidencia alguna de que de lugar a calambres abdominales o sea la causa de un ahogamiento.
Por lo tanto, no hay contraindicaciones para darse un baño después de comer. Ahora bien, con lo que sí que hay que tener especial cuidado es con el choque térmico que puede provocar la diferencia entre la temperatura exterior y la del agua. Es muy importante entrar poco a poco en el agua. Esto es algo que debe hacerse siempre, pero sobre todo después de comer.
Pedro J. Tárraga, miembro del Grupo de Trabajo de Digestivo de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG),explica a ‘CuídatePlus’ lo siguiente: «Al contacto con el agua, durante la digestión, la sangre que está en el estómago necesita irse a otras partes del cuerpo para mantener el calor, como el corazón y el cerebro, órganos que necesitan una temperatura más constante».
Y añade: «Si el cerebro se enfría de manera brusca por el frío puede producirse una vasoconstricción cerebral, es decir, una falta de sangre, lo que puede producir mareos, pérdida de conocimiento, ganas de vomitar, mal cuerpo, náuseas o disconfort. Son los síntomas del, mal llamado, corte de digestión».
En este caso, existe un alto riesgo de ahogamiento. Por este motivo, aunque no es necesario esperar dos horas a bañarse después de comer, sí hay que meterse en el agua poco a poco, nunca de manera brusca.
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