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Un experto desvela el motivo secreto por el que Armani y Valentino han vivido tantos años

Valentino y Armani han superado los 90 años

Los diseñadores han dejado un gran vacío en la industria de la moda

"El arte y la creatividad ayudan a las personas a vivir más"

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La muerte de Valentino Garavani, fechada el pasado 19 de enero a los 93 años en su residencia de Roma, ha vuelto a situar en primer plano una reflexión que trasciende el ámbito de la moda y se adentra en el terreno de la salud, la psicología y el envejecimiento. Con su desaparición se cierra una de las trayectorias creativas más influyentes del siglo XX, pero al mismo tiempo se reactiva el interés por una generación de diseñadores que no sólo transformaron la estética contemporánea, sino que también alcanzaron edades muy avanzadas manteniendo una intensa actividad intelectual y profesional.

Junto a Valentino, nombres como Giorgio Armani, fallecido en septiembre de 2025 a los 91 años tras trabajar prácticamente hasta el final de su vida, encarnan un modelo de longevidad poco común, marcado por la disciplina, la pasión creativa y una implicación constante con su obra. Ambos representan a una generación que convirtió la moda en un lenguaje cultural y que, lejos de retirarse prematuramente, prolongó su actividad durante décadas, alimentando un debate cada vez más presente en el ámbito científico: hasta qué punto la creatividad puede actuar como un factor protector frente al deterioro asociado a la edad.

Habla un experto

Para el geriatra Nicola Ferrara, expresidente de la Sociedad Italiana de Geriatría y Gerontología y profesor de la Universidad Federico II de Nápoles, este fenómeno no puede considerarse una simple coincidencia. En declaraciones a Adnkronos Salute, el especialista subraya que la creatividad, entendida como una estimulación constante de la mente, desempeña un papel relevante en la prevención del deterioro cognitivo y en la mejora del bienestar general, especialmente en edades avanzadas.

«El arte y la creatividad ayudan a las personas a vivir más y con mejor salud, sobre todo desde el punto de vista mental», explica Ferrara, quien insiste en que los beneficios no se limitan al ámbito artístico. La capacidad de idear, diseñar o expresarse activa áreas cognitivas clave, refuerza la memoria y favorece una mayor estabilidad emocional. Este enfoque, añade, se aplica de forma habitual en residencias y centros de día, donde las actividades creativas se utilizan tanto como herramienta preventiva frente a enfermedades neurodegenerativas como para fomentar la interacción social.

Valentino posando. (Foto: Gtres)

El geriatra destaca que la creatividad también cumple una función menos visible, pero igualmente decisiva: ayuda a combatir el aislamiento y la pérdida de rol social, dos factores que influyen de manera directa en la salud psicológica durante la vejez. Mantener un propósito, un proyecto o una forma de expresión propia puede marcar la diferencia entre un envejecimiento pasivo y uno activo.

Valentino y Armani han marcado la historia

Ferrara cita de manera expresa a figuras emblemáticas de la moda italiana para ilustrar esta relación entre creatividad y longevidad. «Valentino, pero también Armani, son grandes diseñadores que han superado los 90 años con éxito, aspirando a la belleza y demostrando una pasión infinita y el deseo de transmitirla a los jóvenes», señala. En su opinión, esta combinación de impulso creativo y vocación de legado actúa como un potente estímulo vital que se prolonga en el tiempo.

Valentino Garavani, creador del inconfundible «rojo Valentino» y defensor de una elegancia atemporal, sostuvo durante décadas una visión coherente y exigente de la alta costura. Incluso tras alejarse de las pasarelas, su influencia siguió presente como referencia estética y cultural. Giorgio Armani, por su parte, construyó un imperio creativo que fue mucho más allá de la moda, extendiéndose al diseño, la arquitectura y el estilo de vida, siempre guiado por una curiosidad constante y una atención minuciosa al presente.

La opinión de Nicola Ferrara

Ferrara advierte, no obstante, de que la longevidad no puede explicarse únicamente desde una perspectiva individual. «Los datos globales muestran que existe una relación entre riqueza y aumento de la edad, pero el factor decisivo es el contexto social», afirma. Países con menores desigualdades internas, como Italia, presentan una esperanza de vida superior a la de otros estados más ricos pero con mayores brechas sociales.

En este sentido, el entorno cultural y social en el que se vive y se trabaja influye de manera directa en la calidad del envejecimiento. La posibilidad de mantenerse activo, reconocido y conectado con la sociedad resulta tan relevante como el acceso a una atención sanitaria de calidad. Para Ferrara, el reconocimiento social y la continuidad del papel profesional o creativo actúan como elementos protectores frente al deterioro físico y mental.

La desaparición de Valentino Garavani marca el final de una era en la historia de la moda y deja abierta una reflexión más amplia sobre el valor de la creatividad como herramienta de salud y longevidad. Su vida, al igual que la de otros grandes creadores del siglo XX, refuerza la idea de que el impulso creativo no entiende de edades y puede convertirse en un aliado decisivo para vivir más y, sobre todo, mejor.