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Picadura de Garrapatas: cómo actuar ante la nueva plaga

 

La picadura de la garrapata puede transmitir múltiples patógenos, virus y bacterias, que causan enfermedades tales como, Borreliosis (enfermedad de Lyme, presente en Europa y América del Norte), Encefalitis o Fiebres hemorrágicas, entre otras.

Las garrapatas pueden transmitir bacterias que causan enfermedades, incluyendo la enfermedad de Lyme que, según el director médico de Biosalud y miembro de la Comisión Gestora de Turismo Sanitario de la Alianza de la Sanidad Privada Española (ASPE), el Dr. Mariano Bueno, es la patología infecciosa y multiorgánica más frecuente transmitida por la picadura de garrapata al infectar el organismo con la bacteria Borrelia burgdorferi.

Las altas temperaturas registradas este verano han favorecido la presencia de garrapatas y con ellas, el peligro de sufrir una mordedura de este artrópodo capaz de llegar a transmitir más de 50 enfermedades diferentes a los seres humanos.

El especialista en la Unidad de Patología Importada y Salud Internacional del Hospital La Paz, Fernando de la Calle, ha advertido que «durante los últimos años» se ha detectado «un incremento en las consultas por picaduras de garrapata. Ahora estamos en una época fuerte, después de años atípicos por la pandemia y con la recuperación de la movilidad», ha explicado el especialista.

A la lista hay que sumar enfermedades víricas, como la encefalitis y la fiebre hemorrágica provocada por el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, que tiene una mortalidad del 30% sin tratamiento.

En concreto, ha explicado que principalmente acuden a consulta personas por «complicaciones de infección local por picadura». Fundamentalmente, ha detallado, se trata de casos de rickettsiosis, enfermedad de Lyme y, en menor medida, babesiosis y anaplasmosis.

Síntomas y complicaciones

En este sentido, el epidemiólogo echa en falta «sensibilización» ante «signos de alarma» que apuntan a una posible mordedura de una garrapata. Todo ello, ha enfatizado, buscando «el equilibrio entre estar informados sin estar alarmados».

«No hay que volverse locos, pero sí estar atentos a los síntomas y complicaciones y, en caso de apreciar gravedad de la picadura de garrapata, acudir a unidades especializadas», ha argumentado.

Como norma general, el parásito tarda entre 24 y 48 horas en empezar a alimentarse de la sangre, por lo que, hasta entonces, es menor el riesgo de transmitir la infección, de ahí la importancia de retirarla cuanto antes.

Para ello, se recomienda usar unas pinzas o quitarlas con los dedos con unos guantes finos, tratando de evitar su aplastamiento o el uso de remedios naturales como aceite o alcohol. El resultado es, muchas veces, la permanencia de parte del aparato bucal en la piel y la formación de un granuloma permanente. Por ello, la extracción debe ser lenta y meticulosa, sujetando la garrapata desde la cabeza y tirardo de ella suavemente hacia arriba.

«La gente tiende a quitar la garrapata y poco más», explica el experto, que pide permanecer «vigilantes, sin obsesión», durante 10 o 14 días ante síntomas como fiebre o la aparición de alguna erupción cutanea. También, ante signos atípicos en la piel como una costra negra que no se cura o complicaciones como sangrado de encías o moratones.

Cómo evitar la picadura de garrapata

Para evitar estas situaciones, es aconsejable que cuando se salga al campo se utilice ropa adecuada, con manga y pantalón largos, y llevar botas cerradas y calcetines. También se recomienda usar vestimenta de color claro, que permita comprobar fácilmente si alguno de estos arácnidos se encuentra camuflado.

En los paseos por el medio natural se recomienda transitar por la zona central de los caminos, evitando, en lo posible, el contacto con la vegetación de los laterales. Se pide tener especial cuidado en zonas con humedad edáfica alta, es decir, áreas cercanas a cursos de agua o encharcadizas, con posible presencia de ganado.

Además, es aconsejable evitar sentarse en el suelo en zonas con mucha vegetación, utilizar repelentes autorizados y proteger a las mascotas con algún producto desparasitario. En el caso de que sea preciso manipular algún animal doméstico para limpiarlo, debe hacerse con guantes.