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«No podemos más»: los médicos de Ceuta llevan a la Fiscalía la situación «insostenible» de urgencias

Los profesionales califican de "insostenible y peligrosa" la situación en la que están prestando servicio

El Sindicato Médico de Ceuta (SMC) respalda el escrito firmado por los médicos del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Ceuta (HUCE), dirigido al gerente del Área Sanitaria del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta, al director territorial del organismo y al Defensor del Pueblo, en el que los propios facultativos lanzan un mensaje inequívoco: «Los médicos de Urgencias no podemos más». Una sanidad que dirige la ministra, Mónica García, y que, tras sus dos visitas, la primera tras dos semanas desde que se produjo la invasión, no ha sido capaz de incrementar la plantilla de médicos.

Los profesionales califican de «insostenible y peligrosa» la situación en la que están prestando servicio y aseguran que actualmente atienden una media del doble de pacientes diarios durante su horario de trabajo en el área de Urgencias. Una situación de colapso que se mantiene desde hace dos meses sin que la Administración haya tomado medidas eficaces como el despliegue de un hospital de campaña para mantener circuitos asistenciales diferenciados y los aislamientos o el refuerzo efectivo del personal médico, entre otras.

El documento describe una presión asistencial que consideran «inaguantable» física, psíquica y profesionalmente, y advierte de las consecuencias clínicas, profesionales y deontológicas que pueden derivarse de trabajar en estas condiciones.

«No pueden atender correctamente al paciente»

Uno de los aspectos más graves del escrito se refiere directamente a la calidad de la asistencia. Los facultativos manifiestan la imposibilidad de prestar una atención correcta al paciente con el tiempo necesario para su evaluación, diagnóstico y prescripción, al considerar que están teniendo que realizar su trabajo de manera forzada por las actuales circunstancias.

A la elevada demanda asistencial se suma, según exponen, la atención a las personas que permanecen en Ceuta tras la entrada masiva registrada a finales de julio. Los médicos señalan dificultades como la barrera idiomática y la falta de traductores, la ausencia de un historial médico conocido, el desconocimiento del estado vacunal, las dificultades para verificar la identidad y la imposibilidad de realizar en determinados casos un seguimiento adecuado.

Todo ello, advierten, incrementa la posibilidad de errores y, con ello, las responsabilidades profesionales, civiles y deontológicas, además de la posible responsabilidad patrimonial de la Administración.

Situación extraordinaria

Los médicos dejan claro en su escrito que existen dos obligaciones que deben garantizarse simultáneamente. Por un lado, reclaman que las personas extranjeras que se encuentran actualmente en Ceuta reciban la asistencia sanitaria que les corresponda, con independencia de su situación administrativa. Por otro, advierten de que el extraordinario e imprevisible incremento de población que necesita asistencia no puede provocar un deterioro del acceso al sistema sanitario de la población residente en Ceuta, ya sea en Atención Primaria, Especializada, Urgencias, pruebas diagnósticas o intervenciones quirúrgicas programadas.

Para conseguir ambas cosas, los profesionales consideran imprescindible adaptar los medios personales, materiales y organizativos a la demanda extraordinaria existente.

El SMC comparte este planteamiento. La respuesta a una situación excepcional no puede descansar indefinidamente sobre el esfuerzo de unos profesionales que manifiestan por escrito haber alcanzado su límite.

La salud de los médicos también está en juego

El documento dedica además una parte específica a las consecuencias que esta presión está teniendo sobre los propios facultativos. Los médicos aseguran estar sometidos a una tensión que puede derivar en problemas físicos y psíquicos y recuerdan el derecho de todo trabajador a una protección eficaz en materia de salud laboral. Por ello, reclaman que la situación denunciada sea corregida de forma inmediata para evitar que la presión asistencial y el estrés laboral terminen provocando daños sobre su salud.

También apelan al Código de Deontología Médica, recordando el derecho de los pacientes a recibir una atención de calidad y la obligación del facultativo de abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad cuando las condiciones de trabajo comprometan el correcto ejercicio profesional.

«El paciente es el gran perjudicado»

Los facultativos concluyen que «el paciente es el gran perjudicado de esta situación» y advierten de que las condiciones denunciadas comprometen su derecho a una atención sanitaria adecuada.

Por ello, solicitan formalmente que se actúe para corregir la presión asistencial y que se adopten medidas organizativas y logísticas, además de un incremento de los recursos humanos, que permitan evitar que esta situación continúe reproduciéndose.

El colectivo respalda la petición de los facultativos y considera que este escrito supone una llamada de atención que la Administración sanitaria no puede minimizar.

Ya no se trata únicamente de las denuncias que el SMC viene realizando durante las últimas semanas. Son los propios médicos que trabajan diariamente en las Urgencias del HUCE quienes han decidido dejar por escrito que no pueden más.

El SMC reclama al INGESA que escuche a sus profesionales y adopte medidas inmediatas para garantizar una asistencia segura y de calidad.

Asimismo, si el INGESA no soluciona la grave situación por la que está pasando el servicio de Urgencias y que afecta tanto a profesionales como a pacientes, el SMC denunciará esta situación ante la Fiscalía. No puede normalizarse que sostener las urgencias de Ceuta implique llevar a sus médicos al límite.