Dr. Nadal: «Hay herramientas de IA que detectan de forma precoz las resistencias en cáncer de pulmón»
"La tendencia es trasladar los tratamientos eficaces a fases más tempranas de la enfermedad, antes o después de la cirugía, para aumentar las posibilidades de curación"
Cada año, más de 34.000 personas son diagnosticadas de cáncer de pulmón en España, y en la mayoría de los casos la enfermedad se detecta en fases avanzadas. El cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) es el tipo más frecuente y representa, aproximadamente, el 85% de los casos. Además, el pronóstico es especialmente desfavorable en los pacientes con CPNM metastásico, ya que solo aproximadamente el 10% supera los cinco años de supervivencia tras el diagnóstico.
El doctor Ernest Nadal, especialista en tumores torácicos y director de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología (ICO), ha impartido una ponencia en la Conferencia Internacional sobre Cáncer de Pulmón (WCLC) que se celebró el pasado mes de septiembre en Seúl (Corea del Sur), sobre los resultados positivos del ensayo de fase 3 DESTINY-Lung04: trastuzumab deruxtecán, que muestra una mediana de supervivencia libre de progresión de 14,3 meses como tratamiento de primera línea en cáncer de pulmón no microcítico avanzado HER2 mutado.
PREGUNTA.- Las cifras reflejan un preocupante incremento en la incidencia del cáncer de pulmón en los últimos años. ¿A qué factores atribuye este aumento en la sociedad actual y en qué punto nos encontramos en cuanto a la capacidad de detección precoz de la enfermedad?
RESPUESTA.- En términos absolutos, sí: diagnosticamos más casos, en buena medida por el crecimiento y el envejecimiento de la población. El consumo de tabaco o la exposición al humo del tabaco sigue siendo, con diferencia, la causa principal del cáncer de pulmón. En algunos países la incidencia disminuye entre los hombres, como consecuencia de la reducción del tabaquismo, mientras que continúa aumentando o se estabiliza más lentamente entre las mujeres. También diagnosticamos una proporción relevante de casos en personas que nunca han fumado, especialmente mujeres. En este grupo, el origen probablemente sea multifactorial e incluya la exposición al radón, la contaminación atmosférica, el tabaquismo pasivo y cierta susceptibilidad genética, aunque todavía necesitamos comprender mejor el peso de cada uno de estos factores.
En detección precoz disponemos ya de una herramienta eficaz: la tomografía computarizada de baja dosis en personas con riesgo elevado, fundamentalmente fumadores y ex fumadores. Los grandes estudios han demostrado que puede reducir la mortalidad, pero en España todavía no existe un programa poblacional consolidado. Iniciativas como CASSANDRA están evaluando cómo incorporarlo al Sistema Nacional de Salud. El reto es definir adecuadamente la población, garantizar la participación, minimizar falsos positivos e integrar el cribado con programas de deshabituación tabáquica.
P.- Ha participado estos días en la Conferencia Internacional sobre Cáncer de Pulmón en Seúl. En líneas generales, ¿cuáles han sido los principales hitos o vías de investigación emergentes que se han presentado en esta cumbre mundial?
R.- La conferencia ha confirmado varias tendencias que están transformando el tratamiento del cáncer de pulmón. La primera es la consolidación de la medicina de precisión, con tratamientos cada vez más específicos para alteraciones como HER2, EGFR, ALK o ROS1. Resultados como los de DESTINY-Lung04, REZILIENT 3 o la actualización de PAPILLON muestran que identificar correctamente la alteración molecular desde el diagnóstico tiene consecuencias terapéuticas muy relevantes.
La segunda tendencia es trasladar los tratamientos eficaces a fases más tempranas de la enfermedad, antes o después de la cirugía, con el objetivo de aumentar las posibilidades de curación. También estamos viendo una expansión muy rápida de los anticuerpos conjugados, los anticuerpos biespecíficos y las terapias que activan directamente los linfocitos, especialmente en el cáncer de pulmón microcítico.
Finalmente, la biopsia líquida, el ADN tumoral circulante y las herramientas de inteligencia artificial están adquiriendo un papel creciente para monitorizar la respuesta y detectar precozmente la enfermedad residual o la aparición de resistencias.
P.- Uno de los anuncios más destacados ha sido el resultado del ensayo de fase III DESTINY-Lung04 con trastuzumab deruxtecán. ¿Qué supone alcanzar una mediana de supervivencia libre de progresión de 14,3 meses como primera línea en pacientes con cáncer de pulmón no microcítico avanzado con mutación HER2?
R.- Es un resultado clínicamente relevante porque se trata del primer ensayo de fase III que demuestra que una terapia dirigida contra HER2 es superior al tratamiento estándar de primera línea en esta población. Trastuzumab deruxtecán prolongó unos 6 meses la mediana de supervivencia libre de progresión, lo que representa una reducción del 37% en el riesgo de progresión o muerte.
Además, el 70% de los pacientes tratados con trastuzumab deruxtecán presentó una respuesta, frente al 44,5% con quimioterapia e inmunoterapia. No obstante, debemos interpretar los datos con prudencia. Todavía no se ha demostrado una mejora de la supervivencia global y el tratamiento presenta algunos efectos secundarios característicos como el riesgo de inflamación pulmonar o neumonitis, que requiere reconocimiento y tratamiento precoz. Por tanto, representa un avance importante, pero no equivale a curación y exige una adecuada selección y monitorización de los pacientes.
Estos resultados probablemente modificarán el estándar de tratamiento y refuerzan la necesidad de realizar un estudio molecular amplio desde el momento del diagnóstico. Si no buscamos la mutación en HER2, no podremos ofrecer este tratamiento.
P.- Para los pacientes que no están familiarizados con la terminología médica, ¿cómo transforma este tipo de terapias dirigidas la esperanza y la calidad de vida de las personas diagnosticadas respecto a las quimioterapias tradicionales?
R.- Trastuzumab deruxtecán es un anticuerpo conjugado. Podemos imaginarlo como un anticuerpo capaz de reconocer HER2 en la superficie de la célula tumoral y transportar hasta allí una sustancia tóxica. Sería como una especie de caballo de Troya que introduce una quimioterapia para concentrar el efecto del tratamiento en el tumor y limitar, en la medida de lo posible, la exposición de los tejidos sanos.
Para el paciente, esto puede traducirse en una mayor probabilidad de que el tumor disminuya, un control más prolongado de la enfermedad y un retraso en la aparición o el empeoramiento de los síntomas. En determinados subgrupos moleculares, las terapias dirigidas ya están permitiendo que algunos pacientes vivan durante varios años con la enfermedad controlada y una buena calidad de vida.
Sin embargo, estos tratamientos tienen efectos adversos diferentes a los de la quimioterapia convencional y requieren experiencia para prevenirlos y manejarlos. El avance consiste en tratar de una manera más racional y adaptada a la biología del tumor.
P.- Desde su responsabilidad al frente de la Dirección de Investigación e Innovación del Instituto Catalán de Oncología, ¿cuáles son los mayores desafíos actualizados para que descubrimientos innovadores como este lleguen de forma rápida y equitativa al sistema sanitario y a la práctica clínica diaria?
R.- El primer reto es garantizar un diagnóstico molecular completo y de calidad para todos los pacientes, con independencia del hospital o del territorio donde sean atendidos. Las terapias de precisión solo son posibles si disponemos de tejido suficiente, plataformas de secuenciación adecuadas, biopsia líquida cuando está indicada y resultados en un plazo compatible con la decisión terapéutica.
El segundo reto es convertir la innovación científica en acceso real. Esto requiere procesos regulatorios y de financiación ágiles, pero también una evaluación rigurosa del beneficio clínico, la toxicidad, la calidad de vida y la sostenibilidad. La rapidez es importante, pero debe ir acompañada de evidencia sólida.
También necesitamos equipos multidisciplinares preparados para seleccionar a los pacientes y manejar toxicidades específicas, una mayor participación en ensayos clínicos y sistemas de información que permitan conocer los resultados obtenidos en la práctica real. Finalmente, debemos evitar que la innovación amplíe las desigualdades existentes. El modelo en red del ICO puede contribuir a que el conocimiento, el diagnóstico molecular y el acceso a los ensayos lleguen a todos sus centros y a toda la población atendida.
En definitiva, el desafío no es únicamente desarrollar nuevos tratamientos, sino conseguir que la investigación y la asistencia funcionen como un único sistema y que cada avance se traduzca en un beneficio real, seguro y equitativo para los pacientes.
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