Cómo evitar golpes de calor: síntomas, grupos de riesgo y recomendaciones para el verano 2026
Reconocer los primeros síntomas de los golpes de calor resulta fundamental
Las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas
El golpe de calor es una alteración grave provocada por el aumento excesivo de la temperatura corporal
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Las olas de calor son cada vez más frecuentes y prolongadas, especialmente durante los meses de verano. Aunque muchas personas asocian las altas temperaturas únicamente con incomodidad o cansancio, la realidad es que el calor extremo puede convertirse en un problema grave para la salud. Cuando el organismo pierde su capacidad para regular correctamente la temperatura corporal, existe el riesgo de sufrirlo, una situación que requiere atención inmediata y que puede tener consecuencias importantes si no se trata a tiempo. Cómo evitar golpes de calor.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, los golpes de calor pueden prevenirse mediante medidas sencillas. Mantener una correcta hidratación, evitar la exposición al sol durante las horas centrales del día y reconocer los primeros síntomas son algunos de los hábitos que ayudan a reducir el riesgo. Los expertos insisten cada verano en la importancia de la prevención, especialmente entre los grupos más vulnerables. Conocer cómo actúa el calor sobre el cuerpo y saber identificar las señales de alerta puede ser de gran ayuda durante los episodios de temperaturas extremas que afectan cada vez a más regiones de Europa.
Cómo evitar los golpes de calor durante el verano
El golpe de calor es una alteración grave provocada por el aumento excesivo de la temperatura corporal. Ocurre cuando el organismo ya no puede eliminar el calor acumulado de forma eficaz y los mecanismos naturales de regulación dejan de funcionar correctamente.
Según explica la Organización Mundial de la Salud, las temperaturas extremas pueden afectar al funcionamiento de órganos vitales y aumentar el riesgo de complicaciones médicas. Por este motivo, los expertos consideran el golpe de calor una emergencia sanitaria que requiere actuación rápida.
Aunque suele relacionarse con actividades físicas intensas al aire libre, también puede producirse en personas que permanecen en espacios cerrados mal ventilados o expuestos a temperaturas elevadas durante varias horas.
Síntomas que no deben ignorarse
Reconocer los primeros síntomas de los golpes de calor resulta fundamental para actuar antes de que la situación empeore. Uno de los signos más frecuentes es la sensación intensa de calor acompañada de debilidad o agotamiento.
También pueden aparecer mareos, dolor de cabeza, náuseas, confusión, dificultad para concentrarse y una sudoración excesiva o, en casos más avanzados, la ausencia total de sudor. La piel suele mostrarse caliente y enrojecida, mientras que la temperatura corporal puede superar los 40 grados.
En situaciones graves pueden producirse desmayos, alteraciones neurológicas e incluso pérdida de conciencia. Ante cualquiera de estas señales es importante buscar atención médica y trasladar a la persona afectada a un lugar fresco lo antes posible.
Grupos con mayor riesgo en sufrir golpes de calor
Aunque cualquier persona puede sufrir un golpe de calor, existen colectivos especialmente vulnerables. Los mayores de 65 años se encuentran entre los principales grupos de riesgo debido a que su organismo regula peor la temperatura corporal.
Los bebés y los niños pequeños también son más sensibles a los efectos del calor extremo. Su capacidad para adaptarse a los cambios de temperatura es menor y pueden deshidratarse con rapidez.
Asimismo, las personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias o metabólicas requieren una vigilancia especial durante las olas de calor. Lo mismo ocurre con quienes toman determinados medicamentos que afectan a la hidratación o a la regulación térmica del cuerpo.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) recuerda cada verano la importancia de prestar atención a estos grupos y seguir las recomendaciones sanitarias cuando se emiten avisos por temperaturas extremas.
Recomendaciones para protegerse
La medida más importante es mantener una hidratación constante. No conviene esperar a tener sed para beber agua, especialmente durante los días más calurosos.
También es recomendable evitar la exposición directa al sol entre las doce del mediodía y las seis de la tarde, cuando las temperaturas suelen alcanzar sus valores más elevados. Si es necesario salir, conviene buscar sombras, utilizar sombrero y vestir ropa ligera de colores claros.
Otra recomendación esencial consiste en mantener las viviendas frescas. Ventilar durante las primeras horas de la mañana y cerrar persianas en los momentos de mayor calor ayuda a reducir la temperatura interior.
En cuanto a la alimentación, los expertos aconsejan optar por comidas ligeras, frutas y verduras con alto contenido en agua. Las comidas muy copiosas pueden aumentar la sensación de calor y dificultar la digestión.
La importancia de actuar con rapidez
Cuando se sospecha un golpe de calor, la rapidez es clave. Trasladar a la persona afectada a una zona fresca, aflojar la ropa y aplicar compresas frías puede ayudar mientras llega la asistencia sanitaria.
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