La afirmación de un médico que te hará dejar el alcohol para siempre: «Cuando bebes…»
Lo que realmente ocurre en tu cerebro cuando tienes una "laguna" por alcohol y por qué cada copa es un riesgo
¿En qué más nos puede afectar el consumo de bebidas alcohólicas?
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El consumo de alcohol está tan normalizado en nuestra cultura que, a menudo, olvidamos que se trata de una sustancia neurotóxica con efectos inmediatos en la arquitectura de nuestro cerebro.
Recientemente, el doctor José Manuel Felices ha puesto el foco en una de las consecuencias más inquietantes y menos discutidas del consumo excesivo: cómo afecta a nuestra memoria.
El cerebro «en pausa»: el fenómeno de la amnesia retrógrada
La frase que ha encendido las alarmas es contundente: «Cuando bebes alcohol, pierdes la capacidad de crear nuevos recuerdos». No se trata simplemente de un despiste o de «olvidar dónde dejaste las llaves». El Dr. Felices explica que el alcohol actúa directamente sobre el hipocampo, la región del cerebro responsable de consolidar la información a corto plazo para convertirla en recuerdos duraderos.
Bajo los efectos del alcohol, esta estructura puede llegar a «desconectarse». Esto explica los episodios de amnesia temporal o «lagunas» (blackouts). El individuo puede seguir interactuando, hablando y caminando, pero su cerebro ha dejado de «grabar». Es, literalmente, un tiempo borrado del «disco duro» de la persona.
Más allá de la memoria: un impacto sistémico
El Dr. Felices advierte que la pérdida de memoria es solo la punta del iceberg. El consumo recurrente desencadena una serie de efectos en cadena que comprometen la salud integral:
- Alteración del juicio: al inhibir la corteza prefrontal, el alcohol elimina el filtro de la prudencia, exponiendo al individuo a situaciones de riesgo físico y social.
- Toxicidad neuronal: no es un daño reversible de la noche a la mañana; el etanol y sus metabolitos (como el acetaldehído) dañan las conexiones sinápticas.
- Impacto emocional: el alcohol es un depresor del sistema nervioso central. Aunque inicialmente genera euforia, a largo plazo agrava cuadros de ansiedad y fomenta el tener un bajo estado de ánimo.
El riesgo no reside solo en el consumo crónico. El «atracón» o binge drinking (beber mucho en poco tiempo) es suficiente para inducir estos fallos en la formación de recuerdos y generar daño estructural.