Tarta de fresas con nata y queso Philadelphia: receta fácil y cremosa
Descubre cómo hacer una tarta de fresas con nata y queso Philadelphia fácil, cremosa y perfecta para cualquier ocasión.
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Hay un par de comodines reposteros que nunca fallan en una comida familiar. Juntar fruta fresca con una crema láctea untuosa soluciona cualquier sobremesa sin necesidad de encender el horno. Cuando apetece un postre vistoso, ligero y que no requiera un máster en repostería, esta tarta de fresas con nata y queso Philadelphia se convierte en la opción ideal. El secreto real no es ningún misterio oculto; se reduce a lograr una textura de terciopelo que resulte amable al morder, equilibrando la chispa ácida de la fruta con el cuerpo denso del queso crema y el aire de la nata.
No dudes en explorar combinaciones similares. Por ejemplo, echarle un ojo a recetas como la de tarta de queso philadelphia y leche condensada descubre un mundo perfecto para los más golosos. Si buscas una densidad mayor y un punto más sofisticado, probar una tarta de queso mascarpone y filadelfia aporta matices muy interesantes.
Y si te sobra crema o quieres coronar otro dulce, un buen frosting de nata y queso philadelphia te salva cualquier merienda imprevista.
Ingredientes
- 200 gramos de galletas tipo María o Digestive
- 90 gramos de mantequilla sin sal derretida
- 400 gramos de queso crema Philadelphia
- 350 mililitros de nata para montar (35% materia grasa)
- 120 gramos de azúcar blanco
- 10 hojas de gelatina neutra o 10 gramos en polvo
- 300 gramos de fresas frescas
- 2 cucharadas de zumo de limón
- Mermelada de fresa o fresas trituradas para la cobertura superior
Cómo hacer tarta de fresas con nata y queso Philadelphia paso a paso
- Reduce las galletas a polvo fino pasándoles un rodillo dentro de una bolsa o dándoles un toque rápido en la picadora.
- Mezcla ese polvo con la mantequilla derretida hasta que adquiera la textura típica de la arena mojada.
- Vuelca la mezcla sobre un molde desmontable de veintidós centímetros previamente engrasado o con papel en la base.
- Presiona con la base plana de un vaso para compactar bien la capa de galleta y métela media hora en la nevera.
- Pon las hojas de gelatina a hidratar en un bol con agua bien fría durante unos cinco o siete minutos.
- Calienta un chorrito de nata líquida sin que llegue a hervir y disuelve dentro la gelatina ya escurrida, removiendo sin pausa.
- Bate enérgicamente el queso Philadelphia con el azúcar hasta que notes la crema fina y totalmente libre de grumos.
- Monta el resto de la nata en otro recipiente aparte hasta que adquiera cuerpo firme.
- Añade la gelatina tibia a la crema de queso mediante movimientos suaves y envolventes para no perder el aire.
- Integra la nata montada poco a poco, usando una espátula de abajo hacia arriba para conservar la esponjosidad.
- Vuelca esta crema sobre la base de galleta fría y alisa la superficie con calma, junto con trozos de fresa.
- Deja que repose en el frigorífico al menos cuatro horas, aunque pasar la noche entera es lo suyo para que cuaje de verdad.
- Corona con láminas de fresa fresca y una capa fina de mermelada ligera antes de desmoldar con cuidado.
Trucos para que salga perfecto
Un corte limpio depende exclusivamente de la paciencia con el frío. Si te precipitas al desmoldar y la gelatina no ha hecho su trabajo por completo, la tarta se desarmará en el plato.
Cuidar la temperatura de la nata es otro seguro de vida. Tiene que estar helada, igual que las varillas y el bol. Si la cocina está templada, pon hielo debajo del recipiente mientras bates.
Variantes de la receta
Cambiar la base de galleta por un bizcocho fino aporta otro mordisco. En verano, sustituir las fresas por arándanos o frambuesas le da un giro ácido que contrasta de maravilla.
Con qué acompañar tarta de fresas con nata y queso Philadelphia
Este postre se basta solo, pero un café espresso recién hecho o un té negro potencian sus matices. Unas hojitas de hierbabuena fresca coronando la fruta redondean el plato.
Cómo conservar tarta de fresas con nata y queso Philadelphia
Guárdala siempre tapada con film en la nevera para que no capte aromas extraños. Aguanta perfecta tres o cuatro días. Ni se te ocurra congelarla; el queso y la nata se desestructuran al descongelar.
Información nutricional
Tiempo de preparación: 30 minutos (más tiempo de refrigeración)
Porciones: 8 a 10 raciones
Tipo de cocina: Repostería casera / Internacional
Tipo de comida: Postre / Merienda
Calorías totales aproximadas: 2.850 kcal (unas 310 kcal por porción)
Temas:
- Recetas de postres
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