Opinión

Viven de poner el cazo y quieren que Sánchez nos siga dando el sablazo

Lo de esta gente que presume de defender los derechos de los trabajadores es de una hipocresía alucinante. Cuando la luz estaba a 70 euros mw/h, durante el Gobierno de Rajoy, convocaron protestas en la calle durante varios días seguidos y acusaron al PP de condenar a miles de españoles a tener que elegir entre comer o poner la calefacción. Con la luz por encima de los 500 euros mw/h  los sindicatos han estado callados, hasta que las denuncias de pasividad les han obligado a salir a la calle. Pero para protestar por la bajada de impuestos, porque eso supondría «rebajar la capacidad del Estado para redistribuir la riqueza y aumentar los beneficios de las empresas».

No saben ni sumar, porque el Estado -que se lleva casi la mitad de lo que cuesta un litro de gasolina- se ha forrado en los últimos meses con el incremento del precio de los carburantes, de modo que una reducción de la carga fiscal sería compensada por el enorme incremento de recaudación registrado. Los sindicatos dicen que bajar los impuestos sólo «oculta la raíz del problema»y la ha tachado incluso de «disparate». Tiene guasa la cosa: esta gente que vive de poner el cazo (de las subvenciones que recibe del Gobierno) y que pagamos todos los españoles, dice que la solución pasa por el control de los precios de la energía. Pues ya dirán cómo.

No tienen vergüenza: en 2021 UGT y Comisiones Obreras se llevaron 13,8 millones en subvenciones, para este se han asegurado 17 millones y ahora se niegan a una bajada de impuestos en las gasolinas con el argumento de que eso debilita al Estado. Claro, lo que pretenden es vivir a cuenta del Estado mientras a los españoles nos fríen  a impuestos. Resulta un sarcasmo que esta casta de apesebrados se eche a la calle para protestar por la bajada de impuestos de la luz y los hidrocarburos, pero pensándolo bien tiene sentido: cuánto más recaude el Gobierno, más se llevan ellos.