Tous: no se puede estar con Dios y con el diablo
La familia Tous ha desarrollado desde hace tiempo una pésima estrategia de marketing para asentar las ventas de su marca de joyas. No se puede estar con Dios y con el diablo y salir indemne del envite. Abrazarse a los padres del golpismo —incluida una manifiesta cercanía con el huido Carles Puigdemont— y declarar amor incondicional por España no es coherente ni tampoco creíble. Esa dualidad se suele volver en contra. Especialmente si tenemos en cuenta que los radicales independentistas incluso han apostado por «destrozar la economía española» para que la Unión Europea los tuviera en cuenta. Ahora Tous sufre las consecuencias en sus propias carnes y, como la pela es la pela, temen que los ingresos de Navidad mengüen hasta convertirse en un desastre debido a un boicot tan comprensible como poco recomendable, ya que aunque los ciudadanos tengan la paciencia bajo mínimos tras tantos ataques desde Cataluña, dañar la economía de la región es dañar también la economía de todos los españoles.
No obstante, este caso es un ejemplo más de que, en la mayoría de las ocasiones, la indefinición es un crimen en sí mismo si entendemos por crimen la connivencia encubierta con aquéllos que se manejan fuera de los amplios márgenes de la ley. Mientras Ana y Alba Tous, presidenta y vicepresidenta de la compañía respectivamente, decían que su empresa era «catalana y española», llenaban el patronato de la fundación de personas que han hecho de su actividad un constante ataque contra los principios constitucionales vigentes desde 1978. Radicales que han pedido de manera exacerbada, y a lo largo de los últimos años, la independencia de Cataluña. Ahí están los nombres de personas tan viscerales como Pilar Rahola o Lucía Caram.
El caso de la monja alférez es especialmente llamativo. Ferviente seguidora de Artur Mas y todóloga televisiva, incluso se ha permitido dar lecciones sobre la dictadura española cuando ella procede de un país donde ha estado vigente hasta bien entrados los años 80 una de las peores dictaduras que ha padecido Latinoamérica a lo largo del siglo XX. Con semejante compañía y ante el inapelable trabajo de nuestra Justicia, Alba y Rosa Tous no han tenido más remedio que capitular y expulsar a Rahola y advertir a Caram, quien fue la impulsora de la propia fundación desde 2009, que se acabaron los guiños políticos en la institución. Una medida que, según la máxima latina de excusatio non petita, accusatio manifesta, no hace otra que evidenciar el error más si cabe. Cada uno es muy libre de tener en su empresa a quien crea oportuno, pero con gente que crea en la ley siempre será más fácil que los clientes crean en ti.
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