Opinión

Sarah Santaolalla se cree superior a ti

En una reciente entrevista en un canal progre de YouTube, la activista de extrema izquierda, Sarah Santaolalla, ha afirmado: «Yo soy analista política y tengo toda la objetividad del mundo cuando voy a analizar una noticia o cuando voy a dar una información. A mí no me afecta mi ideología para el desarrollo de mi trabajo. Yo soy superior moralmente a toda la panda de ungas-ungas y fascistas que hay sueltos… Somos superiores moralmente a esta gente y creo que hay más gente que debería posicionarse en un momento en el que hay un auge de la extrema derecha». Mensaje que, claramente, iba dirigido a ti, votante del Partido Popular o de Vox, a quienes en numerosas ocasiones ella ha calificado como fascistas, además de llamaros idiotas; y también a ti, que te informas en cualquier otra televisión que no sea TVE o en un digital como OKDIARIO.

Para que no tuvieras dudas, a continuación, la «analista política» lo aclaró diciendo: «Ver, por ejemplo, a digitales como OKDIARIO y a todos estos que se atreven a mentir abiertamente… eso ya no es una línea editorial de derechas, ¡¡eso es mentir!! Entonces, a mí, comparar a cierta gente… a (Eduardo) Inda con Silvia (Intxaurrondo) o con Javier (Ruiz)… yo creo que es incomparable… que no puedes comparar la honestidad y el rigor que tienen estos profesionales… Yo creo que es incomparable el trabajo que están haciendo ahora Silvia (Intxaurrondo), Javier (Ruiz), Jesús (Cintora), con el que hacen otros que solo quieren desinformar para que la sociedad explote». Fascistas todos y, en su opinión, inferiores moralmente a ella, que se ve a sí misma como una gran profesional, objetiva, defensora de la verdad y superior moralmente a todos nosotros.

En general, la superioridad moral de la izquierda está basada en la mentira. Tras la caída del muro de Berlín y ante el visible fracaso de todas las economías socialistas, la izquierda mundial cambió la lucha de clases y se hizo ecologista del cambio climático, animalista, vegana, intercultural, racializada, anticristiana, antijudía y proislam, abanderando la ideología de género neofeminista y la teoría queer. Y así, como ellos dicen que defienden el planeta, a los animales, a los inmigrantes y a los homosexuales, se creen que son superiores moralmente. Una mentira de lo más ridícula. Esto es así en todo el mundo, pero en España tenemos además un añadido, porque aquí la izquierda ha manejado tanto el cine y la televisión como el sistema educativo durante tantísimos años que han hecho creer a varias generaciones una versión de la Guerra Civil de la que han borrado todos sus crímenes, aunque fueron ellos quienes provocaron la guerra. Han prohibido que se conozcan todos los desmanes cometidos por los comunistas del PSOE que usurparon la Segunda República, y todas las barbaridades que las izquierdas cometieron durante la guerra. Han conseguido que se ignore la verdadera historia de España situándose moralmente por encima de cualquiera que no sea de izquierdas, fundamentalmente por ignorancia.

Pero en particular, la superioridad moral sobre cualquier otra persona de una tipa como Sarah Santaolalla es para partirse de la risa. Hasta que empezó a definirse como «analista política» sin ser ni politóloga ni periodista, se presentaba a sí misma como jurista y abogada, sin tampoco poseer dicha titulación. Apenas cumplida la mayoría de edad ya era candidata en las listas del PSOE para las elecciones municipales de Salamanca. Tras fracasar en su empeño de meter cabeza en política, empezó en minúsculos canales de televisión hasta convertirse en tertuliana de TVE en los programas de su pareja, Javier Ruiz, de Jesús Cintora y de Silvia Intxaurrondo; sectarios manipuladores de la información a quienes defiende como modelos de objetividad periodística porque le llenan la cartera.

Además de insultar continuamente a todo el que se le pone por delante con su estilo zafio, poligonero y deslenguado, Sarah Santaolalla ha hecho declaraciones que podrían considerarse apología de la pederastia, animando a los niños a mantener relaciones sexuales con quien quisieran. «Haced lo que queráis y follad con quien queráis». Ha llamado fascistas y racistas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preguntando «¿Por qué la Policía agrede a gente con la bandera de Palestina y no a gente con la bandera del aguilucho? ¿El aguilucho te hace inmune para la Policía? ¿El aguilucho te da protección? ¿El aguilucho hace que no te detengan?». Y ha sido citada en los juzgados por llamar «delincuentes» a los integrantes de la asociación provida HazteOír.

La lista de actuaciones inmorales de este personajillo sería interminable, pero ella no merece más atención. Ni la izquierda internacional ni mucho menos la española es superior moralmente a la derecha, ni Sarah Santaolalla es superior a nadie. La falsa superioridad moral de la izquierda no es más que ignorancia.